Miehina: un día en la vida de una geisha

Miehina the Kyoto Geisha from Glen Milner on Vimeo.

Antes y después

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Ya quisiera que este título se refiriera a uno de esos engañosos anuncios de cacharritos adelgazantes de teletienda. Pero no.

En ABC News  nos muestran el antes y el después del terremoto-tsunami. A un golpe de cursor está toda la devastación.

So far

La primera vez que visité Japón hice una mix entre el “hágaselo usted mismo” y el “rutastour” con guía incoporado para visitar los Alpes japoneses. Ese guía japonés que parecía sacado de una película de la Segunda Guerra mundial, pero del lado yanki, arrastraba sus años con aspecto de rockabilly y acababa buena parte de sus frases con “so far”. Fue él quien nos contó que los japoneses habían calculado que antes de 2030 sufrirían un terremoto devastador, EL terremoto y que se llevaban preparando desde hace años para esa situación.

informativos

Y aquí ha llegado, coincidiendo con la fatídica fecha del 11M, la madre de todos los terremotos a mi Japón. Y ha llegado, como siempre, acompañado de esa infausta figura del comentarista televisivo-radiofónico que tiene un enciclopédico conocimiento conformado por su ignorancia polivalente.

He tenido que escuchar la clásica memez de las diferencias entre países ricos y pobres y que los japoneses, precisamente por ser la tercera economía del mundo, no han sufrido los devastadores daños que sufrió Haití. Me gustaría que a nadie se le fuera de la memoria la devastación y el completo caos de Nueva Orleans cuando sufrió el embate del Katrina en un país del primer mundo, primero en el ranking de los más ricos. No quiero ni  imaginar cómo habría sido esta tragedia en California, ni la reacción de unos servicios públicos inexistentes y quebrados.

supermercado

Por eso es de justicia reconocer que los japoneses son de otra pasta, que están acostumbrados a enfrentarse con entereza a las desgracias y que la búsqueda del bien del grupo tan importante en su cultura se ha revelado como un valor esencial a la hora de controlar la situación. No ha habido saqueos, no ha habido empujones ni histeria, han seguido haciendo cola para comprar una bici o para montarse en los trenes.

bicicletas

tren

Espero que se sientan orgullosos de su comportamiento. Yo lo estoy y mucho.

Fotos vía :: Un Gato Nipón y @asakusa_hostel

Onitsuka Chihiro

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Alguien que me quiere bien, que sabe que tengo abandonada a mi japonesa interior (¡es que tengo tanta gente dentro que no doy abasto!), me ha mandado este vídeo de Onitsuka Chihiro que tiene un aire al Frozen de Madonna pero en versión dulzona y con unos kimonos que saca el mujerriquismo que hay en mi. Como diría ese ser absurdo que era Mar “los quiero ¡ya!”.

Nota: no le deis al ratón, que es una foto de cartón-piedra. A YouTube o a quien sea que lo haya colgado la opción “insertar” no le mola.

Superando el mundial

Para aquellos de vosotros que, como yo, sigue con estupefacción cómo se hace un programa en directo para ver como un pulpo augur echa la ventosa y adivina el futuro, sugiero aprovechar para bailar esta popada japonesa por las calles de vuestra desierta ciudad. Se recomienda mp3 y cascos para no oír las cornetas esas que no hay dios que las aguante.

¡Cómo es el estilismo, virgen-santa!

Vía:: Un español de Japón

El sol teñido de rojo

Publicado hoy en Babelia por una servidora  ¡Dejadme que me haga ilu!

En la literatura japonesa, tanto la antigua como la actual, parece vislumbrarse con frecuencia el horizonte de una muerte trágica. Varias ediciones recientes de autores de ese país rescatan obras de autores como Mishima, Abe o Kobayashi y revelan los extraños mundos de otros

Las pequeñas y medianas editoriales se han embarcado en la tarea de traducir con calidad rarezas de la literatura japonesa que no habrían encontrado eco en otras editoriales más dedicadas a los Murakami de rigor. Obras nunca antes traducidas como Los años verdes, de Mishima (Cátedra, 2009), conviven en las librerías con conversaciones kafkianas entre marcianos o revueltas sociales en el interior de un pesquero de cangrejos.

kanikosenokbajaSe pueden decir, y se dicen, muchas cosas de Kanikosen El Pesquero, de Takiji Kobayashi (Ático de los Libros, 2010). Unos hablan de su tono social y de protesta, con su tanto de llamadas a las barricadas y su mucho de descripción hiperrealista de las lamentables condiciones de vida y trabajo de los pobladores de un barco-fábrica de conservas en los límites de la costa rusa de Kamchatka.

Otros destacan el fenómeno editorial que ha supuesto el éxito de la reedición de una obra publicada en 1929 entre una juventud posrobótica lectora de novelas en los móviles. Todos coinciden en el fin trágico de su autor, detenido, torturado y muerto a consecuencia de la paliza propinada por la policía debido a su afiliación al partido comunista. Si cualquiera de estas cuestiones constituiría suficiente atractivo para animar a su lectura, Kanikosen es además una rareza en el panorama editorial, y no tanto por su calidad literaria, que no le falta, sino porque constituye una de las pocas oportunidades que vamos a tener de ver traducida a una lengua comprensible una obra de literatura social o de protesta escrita por un japonés. Desde la mera perspectiva de una sociedad que ha mantenido, no sin muchas incongruencias, una estructura cuasifeudal, en donde se protesta poco y se acata mucho, resulta sorprendente pasar de los sakura en flor a una revuelta obrera en un pesquero. Libro, pues, de lectura ágil, fuerte en las descripciones y pobre en los diálogos, que pierde brío con un final un tanto pueril y panfletario.

abeY si de rarezas se trata, Idéntico al ser humano, de Kobo Abe (Candaya, 2010) -en su momento, también miembro del minoritario Partido Comunista Japonés-, constituye otra obra que sorprende por lo mucho que se distancia de la tradición literaria japonesa. Abe, lejos de ser un imitador del estilo occidental, pasa a ser un escritor universal que se lee con igual interés que olvido de su nacionalidad. En Idéntico… vuelve a la novela del absurdo que ya practicase en la Mujer de arena (Siruela, 1989), pero esta vez a través de un presentador radiofónico del programa humorístico Hola, marciano quien, mientras espera nervioso la cancelación de su programa a causa de la evidencia científica de la inexistencia de vida en Marte, recibe la visita de un orate que manifiesta ser un marciano, eso sí, idéntico al ser humano. Sin duda, los que le comparan con Kafka o Beckett no se equivocan: el final de esta obra no nos puede recordar más a El proceso.

En la línea de identidad-ser humano-rareza, Osama Dazai narra en Indigno de ser humano (Sajalín, 2010) la vida desgraciada de Yozo, joven estudiante de provincias que se dedica de modo sistemático e incomprensible a destrozarse a base de bebida, morfina y shinju, suicidio ritual este que consiste en anudar el cuerpo con el de la amada y tirarse a una superficie de agua con la suficiente profundidad para no sobrevivir al intento. Los paralelismos con la vida del autor son tan abrumadores que no podemos dejar de ver en el joven Yozu al propio Dazai, a su familia de provincias con posibles, sus cuatro intentos de suicidio y las adicciones a las que dedicó su vida. La obra supone una perfecta descripción de la frustración de no esindignotar a la altura, de suspender en el contrato social (el shikkaku del título en japonés significa suspendido, no aprobado) que tantas frustraciones genera en las nuevas generaciones japonesas. Es, en definitiva, la historia de un hikikomori encerrado en el alcohol y la morfina.

Bajo la influencia no admitida de esta obra, Mishima escribió sus Confesiones de una máscara, obra previa (con Sed de amor de por medio) de Los años verdes, obra inédita en una lengua occidental, magistralmente prologada y anotada por Carlos Rubio. Sin llegar a la autobiografía, en Los años verdes Mishima, como de costumbre y a través de varios personajes, habla de sí mismo y de sus obsesiones en la más pura tradición de la “novela del yo” (watakushi shosetsu). También de nuevo saca su material de hechos reales (como ya hiciera en Kinkakuji o Después del banquete) para contarnos la ascensión y caída de Makoto, estafador profesional y trasunto de Akitsugu Yamazaki, quien, tras montar en 1949 un esquema de Ponzi-Madoff y dejar un descubierto de treinta millones de yenes, acabó suicidándose con cianuro. Todo muy moderno y aprovechado por un Mishima que de nuevo de manera brillante da rienda suelta a su yo.

soy_un_gatoSi estamos un tanto hartos de tanta complejidad y sufrimiento autoinfligido, tal vez sea el momento de volver a las japonerías de rigor y sumergirnos en la lectura de historias de samuráis valerosos y suicidas, guiados por una concepción de las relaciones de honor y vasallaje que requiere hacerse un diagrama de flujo para su comprensión. Para esto, nada mejor que Historias del antiguo Japón, de Algernon Freeman-Mitford (Erasmus Ediciones, 2009). Freeman-Mitford, barón de Redesdale, botánico, diplomático, coleccionista y escritor inglés, cayó rendido ante el exótico Japón, como su coetáneo Lafcadio Hearn, recién llegados ambos a un país obligado a abrirse al exterior. La obra no podía empezar con otra historia de más raigambre japonesa ni más sabor que la de los 47 rônins, paradigma de cómo ha de comportarse el buen japonés en el intrincado mundo de deberes que siempre, por su contradicción, le obligan a cometer seppuku. El libro, que se completa con una colección de cuentos infantiles, historias de fantasmas y sermones morales, es de lectura obligada para cualquier japonólogo que se precie.

Y si no, siempre nos quedará el desdeñoso gato meijí de Soseki (Soy un gato, Impedimenta y Trotta, 2010), obra tan divertida como imprescindible que nunca defrauda. Puro Japón en rama.

Right place

Gracias a “El arte de cocinar para dos” he descubierto a este increíble director de cortos japonés.

Se llama Kosai Sekine y tiene canal en YouTube. No dejéis de ver los títulos de crédito.

Reconociendo

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En la culturilla de cada uno según van pasando los años descubres que todas aquellas preferencias estéticas y cúlturales acumuladas no son casuales, que fluyen todas del mismo lago subterráneo: las variaciones Goldberg, Ukiyo-e, el art-decó y nouveau,Star Wars, la wiener werkstatte, Hannibal Lecter…

Aunque no lo creais y como dicen los budistas todo está conectado, y nuestro subconsciente más que descubrir, reconoce.

A pesar de que la lista os parezca, a simple vista, absurda.

Imagen vía :: MuSubLandia

Santa-psico

¡Cuidado con las chimeneas! Feliz Navidad.
Vía :: Nopuedocreer

Imágenes estereoscópicas del viejo Japón

¿Quién no ha comprado en algún viaje especialmente hortera una tarjeta postal en la que una flamenca sube y baja los brazos alternativamente según la giramos de izquierda a derecha? <Disgresión: ¿y quién no ha comprado ese boli que no pinta pero tiene un barco que navega de arriba a abajo? /Fin de la disgresión>.

Todo está inventado mucho antes de que naciéramos (incluso internet) y en el Japón Meiji a Taisho encontramos a Enami como postalista y creador de estas curiosas imágenes.

Vía :: Pink Tentacle

Luchadores de sumo

Luchadores de sumo

Saludo

Saludo en la puerta

Construyendo un Tori en el santuario Inari

Inari

Vendedor de ornamentos budistas

Vendedor

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