Asesinaticos japónicos
Ya sé que no os descubro nada si os confieso que tengo una culturilla de dominical, hecha a partes iguales de recortes de periódico y mucha cara dura. A este mundo sin complejos pertenece mi amiga Lola y su abuela, con la que comparto, en mayor o menor porcentaje sanguíneo, el momento murciano. Esta abuela como sacada del “Cuéntame” decía que lo que más le entretenía a ella era leer “asesinaticos” (versión en panocho de las novelas de misterio), categoría bibliográfica que ha pasado a definir aquellas novelas de cualquier género que, sin caer en el bodrio del Código Da Vinci ni en el mundo de la intensidad plúmbea e insoportable, te cuenta una historia y encima te entretiene.
Lola usa los asesinaticos como desengrasante entre tocho y tocho. Yo en la variante japónica he encontrado una fuente de sabiduría que, mezclada con otras más sesudas, me han enseñado más de Japón de lo que habría aprendido leyendo a Kawabata, al que mi yo culto lee cuando no le veo.
Creo que ha llegado el momento de compartir éste mi secreto con vosotros. Acabo de terminar uno de amores con bomba atómica al fondo la mar de recomendable. Será el primer asesinatico japónico de Nihonica. Bienvenidos al Japón facile e divertente.

[...] requiere, al menos, de la ayuda de una persona mañosa. Yo tiré en primer lugar de mi amiga Lola (la de los asesinaticos) que es una experta en montar muebles de IKEA. La elección se demostró [...]