Ikebana para dummies. III
Con el ego bajo y las tijeras en ristre volvemos una semana más a darle al floripondio. Ya que tenemos claro que no sabemos nada, vamos a intentar fijar algunos conceptos técnicos a los que acudir en caso de duda.
1. El Ikebana como toda la estética japonesa se basa en la economía de medios. Nadie entenderá que os plantéis con dos flores y cinco ramas en su casa a la hora de comer, pero es lo que hay. Sabréis que estáis en el buen camino cuando al ver un ramazo de flores penséis ¡qué desperdicio! o ¡me haría 20 centros con lo que hay en esa corona! Cuando tengáis que reprimir la necesidad de robar en un entierro es que vivis el kado (camino de la flor) más que los buenos modales.
2. El Ikebana es asimétrico. Los japoneses creen que la simetría rompe el ritmo, que en un centro de flores como un hongo de los pitufos no hay movimiento. Y tienen razón. Nunca encontraréis dos floreros uno a cada lado de la mesa con el mismo contenido.
3. Consecuencia de lo anterior es que se huye de los números pares. En el estilo más sencillo y que primero atacaremos, el moribana (bosque de flor) hay un mínimo de tres ramas. Luego le sumas un número par de flores para que el resultado siga siendo impar (cinco) y así hasta que te dejen.
4. Los centros de Ikebana estrictos y más clásicos tienen un problema que los hace muy poco populares en bodas-bautizos-comuniones: se hacen para ser mirados de frente. Por detrás son horrorosos, así que no permiten una visión de 360 grados. Por este motivo, mi querido Moeh, nunca pueden ser centros de mesa, a no ser que sean de estilo libre. El motivo es bien simple y lo apreciareis en la foto de arriba: están pensados para decorar el tokonoma, especie de escaparate-altarcillo que preside la habitación principal de una casa japonesa. El tokonoma es el lugar de honor con respecto al que se ordena, por ejemplo, como te sientan en un banquete o en la ceremonia de té. Contiene un ikebana o un bonsai y una pintura o caligrafía que cambia dependiendo de la época del año o del acontecimiento que se celebre.
5. El Ikebana copia a la naturaleza y es estacional. No hagáis nunca en primavera un centro con salix o repollo como el de la pasada semana. Hay que aprovechar el sakura y la naturaleza en su verdor. Para el verano, los jarrones de cristal y los centros que recuerden a agua, para aguantar el calorazo húmedo que hace en Japón.
Y no doy más consejos, que aparte de irme a un número par, ya os he apostolado suficientemente por hoy.

Vaya…yo que te quería encargar uno para mi futura, incierta pero lejana boda…
Que interesante. No tenia ni idea de que habia un lugar en la casa destiado a esto. ¿es algo religioso o es solo de adorno?
Muy interesante el blog gracias