No confundamos
A pesar de que los chinos lo inventaron todo antes que nadie, los japoneses los tratan con desdén. Los consideran unos guarros, gente sin honor ni escrúpulos. Los chinos no tienen un gran recuerdo tampoco del empeño hegemónico japonés ni de muchas de sus actuaciones tiránicas y esclavistas. La historia de ambos países y su modo de estar en el mundo no puede ser más diferente. De ahí que no conviene confundirlos. Y es que es difícil hacerlo al ver estas fotos de James Fallows publicadas en TheAtlantic.com.
Mientras los japoneses siguen escrupulosamente el manual de repostaje del avión, visten el uniforme reglamentario de manera idéntica hasta el último detalle y toman todas y cada una de las medidas de seguridad documentadas, los chinos parecen sacados de una canción de Los Chichos. Sólo les falta hacerle un puente al contacto del avión.
Fallows define perfectamente la diferencia: mientras en Japón todo se centra en la manera de hacer las cosas, con el mismo grado de perfección en el proceso que en el resultado, en China se trata de encontrar la manera de hacer las cosas a base de improvisación, poco interés en las reglas mientras se consiga el resultado.
¿A quien os recuerdan los chinos?
