Archivos del mes de Marzo de 2008

Ikebana para dummies. VII

IkebanaYa no puedo retrasar más lo inevitable: entrar en faena con esto del ikebana. Una servidora no cuenta entre sus gracias con la capacidad descriptiva que, por cierto, siempre me ha resultado pesadísima como lectora; en cuanto un autor le dedica a una descripción más de una página me ha perdido por completo. Espero que no me pase con vosotros.

Comprenderéis el gran salto que para mí es explicaros el primero de los estilos de mi escuela y el de todas: el moribana. Es el estilo más moderno (sólo tiene unos cien añitos), ya no necesita la rigidez del tokonoma y permite el uso de flores occidentales.

Este estilo, como todos por cierto, tiene los siguientes elementos:

- Shin, que es la rama (hoja en este caso) más alta y vertical. Hay mucha literatura sobre que el shin representa al cielo, el do al hombre y el tome a la tierra, y que el shin es una especie de pararrayos que transmite la energía del cielo y la tierra al hombre. Yo que soy menos espiritual me ahorraré esas explicaciones y me quedaré en la técnica. El shin puede ir vertical como en esta foto o inclinado hacia fuera. Este sería un moribana inclinado u oblicuo, que tiene reglas geométricas diferentes al moribana estricto.

- Hikae: es la rama que queda tras el shin y que tiene una altura de dos terceras partes de éste. Esta rama tiene la función de otorgar profundidad al centro.

- Gió: normalmente en diagonal al shin y más inclinado está el gió (a la derecha en la foto). Tiene por funcion equilibrar el centro, si va al lado contrario del shin, y crear el “universo” o espacio entre las ramas, que es la verdadera finalidad de este estilo. Puede ir al mismo lado que el shin y el hikae pero, al principio, resulta complicado hacerlo así; sin experiencia, queda muy poco armonioso. Shin, hikae y gio son siempre del mismo material.

- Tome: va en un material distinto a los elementos anteriores y siempre al lado contrario del gió. En la foto, es la hoja grande. Su posición es siempre más baja que el gió, como si se pretendiera tocar el suelo pero sin que caíga hacia abajo lo que le quita energía. Incluso cuando se usan tomes que cuelgan del jarrón (en el nageire por ejemplo) la punta siempre tiene que levantarse hacia arriba.

- Do: son las flores, siempre en número impar. Su colocación es dificultosa y depende siempre del tipo de flor. Con el tiempo se aprende a colocarlas dependiendo de su tipo. Hay que evitar colocarlas a la occidental. Como veis en la foto, están a distintas alturas y profundidades.

No os desaniméis si los primeros moribanas os salen como antenas parabólicas. Hace falta no sólo práctica sino conocimiento de los materiales y de los colores de éstos y del propio jarrón.

Adelanto: no encontraréis esta nomeclatura en ninguna parte, lo que os complicará la búsqueda bibliográfica. En esencia todo lo que veais será similar, aunque este moribana es menos recargado que el que encontraréis por ahí, incluso en Japón donde cada vez les gustan más los floroncios.

Espero vuestras fotos.

Maquíllate

Sé que lo que voy a decir es anatema y, muy probablemente, producto de mi desviado sentido estético occidental, pero a mí las maiko me parecen todas un loro cacatúo y su manera de entretener a los tíos otra demostración de lo difícil que me resulta entender al sexo opuesto. Las encuentro feas, muchas de ellas con mal cutis (con lo que se ponen en la cara no me extraña) y con unas técnicas de entretenimiento ñoñas y un tanto anquilosadas por la tradición. Nótese que me aburro como una mona con esto y con el Kabuki: me falta cultura como con los toros.

¿Qué experiencia de maikos y geishas tengo? Poca, como toda mujer occidental, pero tanto las que he visto en los documentales, las que me pasaron trotando a mi lado como una exhalación por Gion, el barrio de geishas de Kyoto, como las que me encontré aguantando el chaparrón de fotos de turistas a petición de sus acompañantes con pinta de yakuzas a las puertas del Templo Heian me parecieron, reitero, unos loros poco elegantes. Hay más elegancia en las mujeres mayores que aún visten kimono y que abundan en Kyoto, que en estas pobres criaturas que se hacen los 100 metros libres por Gion para evitar nuestro acoso y el de algún que otro grupo de gamberros locales.

La que aparece en el vídeo, en concreto, mejora sustancialmente tras el maquillaje, aunque no deja de sorprender que se tomen tanta molestia estética y no se arreglen la piñata, por mucho que se tapen la boca al reír. De hecho una de las cosas que siempre me ha llamado estéticamente la atención es lo mucho que con el maquillaje blanco se resalta el amarillo de dientes y ojos que no suelen estar a la altura del elaborado atuendo.

Advierto, no vale nombrar a la prota de Memorias de una Geisha para rebatirme. Es china.

Hasta los tsukijis

Justo ahora que me voy a Japón aprovechan para prohibirme entrar en Tsujiki Fish Market. ¡Ay que jorobarse!

Parece que los señorines que subastan los atunes gigantes en el mercado de Tsukiji, el mayor mercado de abastos de Tokyo, están hasta los mismísimos de que los turistas les interrumpan, les saquen fotos, toqueteen la mercancía o les arrollen con los carritos de los niños. Así que, a partir de ahora, el que entre será invitado bien a irse o si se hace el despistado (que es lo que pienso hacer yo) a cumplir con las normas mientras le acompaña un segurata.

Desde aquí les digo a estos señores: les entiendo, los turistas somos una turba infecta pero ¿por qué no esperan a mayo cuando yo ya me he ido? ¿No se dan ustedes cuenta de que los que nos metemos el tupe de ir hasta allí estamos también hasta los tsukijis de que nos pongan prohibiciones? Bastante cruz es tener que embarcar la reserva de sake “casero” para evitar que te la confisquen al pasar los controles de seguridad, con riesgo de que se la beban unos amables caballeros en los aeropuertos de tránsito y/o destino. Nosotros, señores subastadores, también tenemos lo nuestro. Apiadense de esta pecadora dormilona que no fue a visitarles cuando debió y pudo.

Sólo espero que a los gaijin nos dejen comer en los locales del mercado. Si no, prometido que la monto al más puro estilo folcklor-Spanish-arrebato. Próximamente en youtube.

Nota: Sí, amigos, en abril Nihonica retransmitirá unos cuantos días desde Tokyo, Kyoto y aledaños. Información en directo ¡No más producto enlatado!

Cómo se ata el obi

A esta santa casa llegan “cienes y cienes” de consultas intentando que les respondamos a la pregunta del millón de dólares ¿cómo se ata el obi de un kimono?

Ésta, que se ha enfrentando recientemente a este reto no para hacer el gaijin en una fiesta de disfraces sino para representar a mi escuela delante de un montón de japoneses, incluido el señor embajador del país del sol naciente, os puede confirmar que es una labor la mar de dificultosa que requiere, al menos, de la ayuda de una persona mañosa. Yo tiré en primer lugar de mi amiga Lola (la de los asesinaticos) que es una experta en montar muebles de IKEA. La elección se demostró insuficiente.

Tiramos de la literatura que hay en la red y mantuvimos abiertas varias lineas de consulta. Mi recomendación para ponerte el nagajuban y el kimono exterior, atarlo, y dejarlo listo para poner el obi es Japan Culture Club. A partir de ahí está más claro en Rising Sun Import, si bien tiene un problema: si te estás colocando un maru obi te lías, porque no te aclaras y no sabes si has de hacer un nudo detrás. Y ahi empieza el ataque de nervios. Es muy útil este vídeo para ver lo complicado que es acertar con lo que te tiene que sobrar y cómo hacer el nudo posterior (que no queda claro en ninguna de las informaciones anteriores).

Como la experiencia es un grado, véase como se coloca en cinco minutejos y con todos los detalles complicados:

Dos cosas que no aparecen en ninguna de estas webs: el cuello del kimono exterior se dobla hacia adentro, y el obi cuando se dobla por la mitad para ponértelo se dejan mirando hacia arriba los bordes.

Por último, pero no menos importante, no escatiméis en cacharritos; hacen falta cada uno de los elementos que aparecen en el vídeo: el obi-ita (que es una especie de fajín duro que evita que el obi se arrugue), el Obi makura (la almohadilla que eleva el obi), el obi-age (pañuelo que cubre la almohadilla, se ata por delante y queda visible por encima del obi) obi-jime (el cordón que ata el obi), y los koshihimo (las cintas que se usan para ir ajustando el obi y que luego se retiran). Sin el datejime (obis de tela con los que se sujetan el juba y el kimono) no es posible atar el obi. Evita además que se resbale.

Como diría ZP, “buenas noches y buena suerte”.

Sushimaniacs

Sushi USB

Para aquellos que no pueden salir sin su futomaki de casa.

Vía :: Monkeyzen

Queda inaugurado este pantano

Kimono

Gracias a RosaJC tenemos el documento inaugural de la exposición de ikebana y bonsái y esta foto de mis pinreles de chica de kimono que parece un cartel de Sara Baras.

Os tengo que reconocer que salir por Madrid vestida de japonesa ha sido toda una experiencia: motarse en un coche con el torso inmobilizado por el obi es un número, pero también es sorprendente como te convierte en japonesa de inmediato. Al pasar a ser una mujer embutida en el corsé que es el obi hacer la reverencia o economizar en movimienos viene solo. Sentarse a la occidental es un suplicio, lo que convierte la idea de arrodillarte en algo cómodo y conveniente. Andar a pasos pequeños es la únikimonoca opción de que el kimono no se te abra y que no pierdas una chancleta. Me pregunto como hay mujeres en Japón que aún lo usan y se montan en los autobuses con ello puesto. Se entiende, pues, perfectamente, por qué el movimiento feminista de principios del siglo XX hicieron de quitarse el corsé un acto reivindicativo.

A pesar de todas las incomodidades tengo que reconocer que la experiencia vale la pena. Mientras no sea a diario….

Lonely planet

Lonely PlanetNo siempre una puede estar dando novedades y menos si se deja el ejemplar de la revista en la pelu y hay que contar el contenido de memoria.

Me refiero al número de febrero de la revista Lonely Planet dedicado a Japón que, me temo, ya no podréis encontrar nada más que por Internet. Servir para planificar un viaje tipo “tómese un té aquí y fotografíe una geisha allá” no sirve, pero no está nada mal como literatura de viaje incluso para los que somos unos empollones nipones. Interesante el reportaje sobre el pueblo Anui, los esquimales japoneses, al que le dedicaré el próximo asesinatico, e impreciso el de Kyoto: mis propias piernas son testigos de que lo que se presenta como un agradable y corto paseo entre templos es una paliza de dos días usando transporte público.

Ya le he pedido a mi “estilista” que no la ponga a vegetar junto con el ¡Hola! que lo quiero pa la colección.

35 años no son nada

IkebanaPara todos aquellos que llegáis a mi vida digital a golpe de búsqueda “cómo atar el obi” o “ikebana cómo hacer centro de mesa” y para aquellos que os habéis feedeado “Ikebana para dummies” tengo un gran anuncio que haceros: los días 12, 13 y 14 de marzo (de 11 a 20 horas) y el 15, sábado (de 10 a 13 horas) si estáis en Madrid podréis ver ikebanas en directo en la Sala de Exposiciones del BBVA (Paseo de la Castellana, 81).

Mi escuela, centenaria en Japón, hace su 35 aniversario en España y olé el próximo martes y nos vamos a hacer unos centros, con unos amiguetes que retuercen árboles pequeñitos, como celebración por el cumpleaños y como sentido homenaje, por la fecha que es.

Como no os puedo invitar a la inauguración y con este post os he escamoteado un fasciculillo, me ofrezco a haceros de guía si hay suficiente gente para montar un “sake & blogs”. El jueves 13 sería un buen día.

Interesados dirigirse a tormento_arroba_nihonica.com.

Fantastic Plastic Machine

Una estupenda recomendación de Krach (¡gracias!). Japos a granel a todo ritmo. Ojo con la flamenca de Osaka no os vaya a sacar un ojo.

¡Take me to the disco!

Fugu a la fuga

Hay muchas cosas que no querría ser y otras muchas por las que me pirraría en el improbable caso de que la reencarnación existiera. Tras ver como se prepara el pez globo en Japón (fugu) me queda claro que hay que tener un karma cochambroso para que te toque ser fugu en la rueda de la reencarnación en lugar de un canto rodado.

Ya sabemos que tiene una neurotoxina que tumba a 30 tíos, pero hombre-por-dios, ¿es necesario tratarlo así?

Atención a la respiración del pobre bicho incluso después de que le quiten el hígado.

Vía :: Somos viajeros

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