Maquíllate

Sé que lo que voy a decir es anatema y, muy probablemente, producto de mi desviado sentido estético occidental, pero a mí las maiko me parecen todas un loro cacatúo y su manera de entretener a los tíos otra demostración de lo difícil que me resulta entender al sexo opuesto. Las encuentro feas, muchas de ellas con mal cutis (con lo que se ponen en la cara no me extraña) y con unas técnicas de entretenimiento ñoñas y un tanto anquilosadas por la tradición. Nótese que me aburro como una mona con esto y con el Kabuki: me falta cultura como con los toros.

¿Qué experiencia de maikos y geishas tengo? Poca, como toda mujer occidental, pero tanto las que he visto en los documentales, las que me pasaron trotando a mi lado como una exhalación por Gion, el barrio de geishas de Kyoto, como las que me encontré aguantando el chaparrón de fotos de turistas a petición de sus acompañantes con pinta de yakuzas a las puertas del Templo Heian me parecieron, reitero, unos loros poco elegantes. Hay más elegancia en las mujeres mayores que aún visten kimono y que abundan en Kyoto, que en estas pobres criaturas que se hacen los 100 metros libres por Gion para evitar nuestro acoso y el de algún que otro grupo de gamberros locales.

La que aparece en el vídeo, en concreto, mejora sustancialmente tras el maquillaje, aunque no deja de sorprender que se tomen tanta molestia estética y no se arreglen la piñata, por mucho que se tapen la boca al reír. De hecho una de las cosas que siempre me ha llamado estéticamente la atención es lo mucho que con el maquillaje blanco se resalta el amarillo de dientes y ojos que no suelen estar a la altura del elaborado atuendo.

Advierto, no vale nombrar a la prota de Memorias de una Geisha para rebatirme. Es china.

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