La maiko torera

Todos llevamos dentro a un turista por muy finos y trascendentes que nos pongamos. Pero hay gente que pertenece a la raza de “proud-of-being-gañán” (en asturiano “donde pago, cago”) a los que deberían prohibir salir de su país. Como a ese diputado japonés que se pidió unos días para visitar Australia con el fin de analizar su sistema político para, en realidad, acompañar en plan pantojil a su hija que jugaba al golf en un Master Series de esos. Eso es un gobierno como Dios manda, que no se limita a echar la bronca al tipo por inventarse una excusa barata para el viaje sino que le impide abandonar el país de manera indefinida. Si se hiciera en España, estábamos todos con el pasaporte retenido.

Pues bien, mediante la presente pido firmas para una modificación de la Carta de Derechos Humanos del mundo mundial, con el fin de que cualquiera que no se sepa comportar no salga de su país y, si me apuras, de su casa. De esta falta de sentido de la medida es una muestra el acoso que sufren las maikos y geikos por turistas extranjeros, y algún que otro acosador local, que también los hay.

En la puerta de Ichiriki Ochaya, en el barrio de Gion de Kyoto, se plantó una rubia con remoñeta que se dedicaba, metiendo medio cuello dentro, a dar el queo de las maikos que iban a salir para que una caterva de turistas las fotografiasen sin piedad como a Vicky Beckam. Pedí a mi fotógrafo de cámara, Miguel, que sacara unas fotos de la turba, pero no le salieron.

En su lugar, y de modo muy respetuoso aclaro, sacó a estas pobres mientras salían alucinadas de la ochaya.

Maiko

La falta de respeto es significativa si se tiene en cuenta cómo se producía el evento y en donde se producía. Ichiriki es un sitio vedado para los extranjeros y para muchos japoneses, con una larga historia que incluye episodios, como el de los 47 ronin, paradigma del sistema de deberes y lealtades japonés. En Ichiriki sólo se puede entrar de la mano de un cliente habitual y llegar a serlo no es sencillo. Tienen un pulcro cuidado en evitar que nadie ponga el pie dentro que no cumpla las normas de la casa, pero debe de ser que no tienen normas para turistas listillas que meten el gañote entre las cortinillas a ver quien sale. Y ahí estaban ellos, en plan prensa rosa conviertiendo Ichiriki en el fotocall de Leonardo Dantés y a las pobres maiko en Tamara la mala. Su educación no les permitía darles unos cuantos bolsazos y echarlos de allí. En otro país que no fuera Japón habrían colocado ya un “selector de ambientes” bielorruso dando cera en la puerta.

Maiko

Pero como de gañanes no está libre ni Japón, un par de impotables locales iban acosando a una maiko Gion arriba y, a decir de gesto de la maiko, soltándole más que majaderias. En estos casos muchas de ellas salen trotando como cervatillos para evitar problemas. Ésta no, con un porte torero y un ritmo lento se recorrió la calle altanera para dejarles claro que ni la iban a intimidar ni iba a cambiar el paso porque haya idiotas en todas partes. He decidido hacerme de su club de fans.

Maiko

1 comentario:

  1. Nihonica | Tormento & Japón » Genji Monogatari Sennenki (Pingback), 4 de Enero de 2009, 10:07
     

    [...] si la autoridad lo permite, me escribiré una guía de viaje para nostálgicos y hastiados de perseguir maikos por Gion y, lo mismo, encuentro a algún loco que me la [...]

     

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