Mañanas olímpicas
Me levanto estos días con la ilusión de ver las noticias desde la cama y no hago más que encontrarme gente en mallas haciendo actividad física variada: voley playa con grititos beachboys en chino, ciclistas por la muralla china, y hoy, unas señoras a cual más tocha levantando pesas a todo trapo.
Las hay serenas, chonis, rurales matrioskas y una china más hormonada que una vaca con clembuterol que levantaría sobre sus hombros el estadio olímpico si el partido se lo pidiera.
En las bambalinas, 200 chinos vestidos del azul de la organización recogen las tablillas con los pesos que van a levantar las deportistas. Mientras cinco miran, sólo dos trabajan con cierta indecisión: una lee los datos y otra los introduce con miedo, mirando por encima de las gafas, en el ordenador.
Sueldos baratos. Eficiencia poca.
