Mis Reyes
Yo que soy mucho de que me hagan regalos y de regalar chorradicas, con el tiempo y la falta de ojo general para mis gustos (¡y mira que es fácil!), me encuentro con dinero (cada vez menos, a qué engañarnos) y me tengo que apañar yo los Reyes.
Y esto me pone triste porque, os confieso, mi vida se acabó a los 7 años, cuando una tal Susana le dió por ser sincera (cualidad que, desde entonces, como buena japonesa de pro, deploro). No recuerdo haber experimentado desde entonces una emoción tan intensa, tan pura, tan mágica. Tenía sólo 7 años y ya dejé de creer en cualquier cosa que no fuera tangible o demostrable. El ateísmo, al cabo de los años, estaba cantado.
Teniendo en cuenta la pila de años que llevo viviendo sin reyes, sin magia ¿alguien podría apiadarse de mi, olvidarse de mi avanzada edad y de su odio a estas fiestas, y dejar algo al lado de mi zapato de Prada? Vivir sin Dios y sin los Reyes Magos es una “jartá” de difícil. Y con crisis, ya ni os cuento.
Nota: los muñequitos de la foto, compra chorra y compulsiva en Subaquatica. El libro del Bardo de J. K. Rowling en edición facsimil editado por Amazon, el otro auto-regalo de Reyes mientras llega el esperado mecenas.

Recuperar la infancia con los Reyes Majos… A mí me fastidiaron el plan a los nueve años, dos más que tú, pero este año no ha habido nada de nada. Y encima el roscón me ha salido fatal. Tristeza y fastidio. A la que pueda, juro que me haré un regalo bonito y sorprendente.
Te deseo un regalo bonito y sorprendente en tus próximos Reyes Magos.
Bueno, al menos sabes que regalarte.
Que chulo es el muñequito blanco.
Seguro que alguien te regaló algo, hay Chiquireyes sin capas stramboticas que seguro que se acordaron de ti.
Al menos disfrutas tus chorradicas!
Besos.
Pd: El libro de J.K. que viene en la pagina-enlace es una preciosidad, pero al ver luego la foto de sothevys-pero-no-te-compre, ya me imagine por el precio que saldria, se que no lhe pronunciado bien la casa subastera, pero es que a esas cosas va solo la Danvers que tiene aún dolares bajo el colchón, que lo he notao con bultillos, cuando me asomo a su cuarto.