Archivos de la categoría 'Asesinaticos'

Sano Ichiro

LibrosHay todo una tipología de libros sobre Japón que aunan mi interés por este país y sus tradiciones y mi enganche con la novela policiaca y noire: los detectives japoneses de la época del shogunato. Hay varios, pero hoy sólo me voy a referir a Sano Ichiro. Me reservo los demás para esos días en que una no encuentra nada que contar (que son más que abundantes). Sano Ichiro, es el sosakan sama —muy honorable investigador de sucesos, situaciones y personas—del Shogun Tokugawa Tsunayoshi, que, aparte de ser un blando y haber promulgado la ley que impedía matar perros so pena de muerte, es el centro de todas las conspiraciones sin enterarse de nada. No hay novela de Sano en la que éste no esté a puntito de caer en desgracia y/o ser ejecutado. Como buen asesinatico, tiene la virtud de no comprometerte a nada, hacerte pasar un rato agradable y, de paso, enseñarte algo sobre la cultura japonesa sin tener que caer en un tostón académico que a mí, personalmente, me habrían impedido aprender nada de Japón. Descubrí las novelas de Sano Ichiro, de la autora Laura Joh Rowland, en la Casa del Libro a través de las traducciones de Ediciones Salamandra. He de reconocer que la primera que leí, El tatuaje de la concubina, me pareció que, si bien me contaba estupendamente el mundo de los eta/burakumin, tenía bastante de novelita rosa subidilla de tono, con penes en erección y lúbricas descripciones homosexuales (espero que Salamandra aprecie esta publi, que es la mejor). Tras un viaje a Nueva York en el que me llovió casi tanto que en último a Japón (con ciclones incluídos) me pertreché con todo lo publicado hasta el momento de este detective samurai, que incluye varias obras previas a El tatuaje…, primera traducida al castellano. Una vez que me las tragué en largas esperas de transporte público, me he venido apuntando a todos los pre-orders de Amazon sobre la saga. Entre el descuento que te hacen, la debilidad del dólar y demás gaitas, con envío y todo sale más barato que comprarlo en España traducido. Si es que lo traducen. Los dos últimos de la serie son Red Chrysantemum, en el que una historia más que rocambolesca (con sus escenitas de sexo-soft incluídas) es contada al estilo Rashomon (en la que un mismo hecho es contado desde distintas y diferentes perspectivas). La última, The Snow Empress, es útil para tener un primer acercamiento a la cultura Anui, la de los esquimales japoneses, tan alejada del clásico estereotipo que tenemos de Japón.

ÚLTIMAS NOTICIAS: Ya se puede encargar el próximo de la saga, The Fire Kimono. El 11 de noviembre en sus librerías más lejanas.

Flor de invierno. Angela Davis-Gardner

Flor de inviernoOtros rastrean vinilos de Adamo y yo busco en las librerías cualquier cosa que huela a Japón. Unas veces me columpio y otras encuentro un asesinatico, como este primero de la serie, que me saca del aburrimiento de fin de semana de botijo y calcetines de Hello Kitty.

Flor de invierno, de la para mi desconocida Angela Davis-Gardner, ubica su novela en el Tokyo de 1966 y en una universidad de señoritas de esta ciudad. La prota, Bárbara, americana, alta y rubia se pasa media obra tirándose a un japonés modelo castaña pilonga (de los encerrados en sí mismos) y la otra media desentrañando los escritos que Michiko -también conocida por Nakamoto sensei- le ha dejado tras su muerte enrollados alrededor de botellas de licor de ciruelas (ume).

Aparte de dejarse leer de corrido, este libro introduce en algunas costumbres japonesas interesantes, te explica que son los haniwa y te pone al día sobre la simbología del zorro en los cuentos, costumbres e iconografia niponas. En cuanto a esto, y para no destriparos el libro, os adelanto que ser una zorra en Japón es tan mal asunto como aquí pero por motivos diferentes.

También dibuja con nitidez la figura de los hibakusha, o supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki y, lo que es peor, la vergüenza y el secreto con la que estas personas vivían su condición de afectados. Al parecer eran tratados como apestados, leprosos que llevaban su infecta enfermedad a los que no era conveniente acercarse. Esto no es nuevo en Japón: los eta, la casta inferior que trataba con la muerte de humanos y animales, vivían en barrios separados para no contaminar a los demás y han sido discriminados, ya sin relación con su actividad, hasta nuestros días.

Con el tiempo, los hibakusha han salido del armario para reivindicar su realidad de víctimas.

Sale más barato que un cine con palomitas y cunde más. Recomendable.

Asesinaticos japónicos

Asesinaticos japónicosYa sé que no os descubro nada si os confieso que tengo una culturilla de dominical, hecha a partes iguales de recortes de periódico y mucha cara dura. A este mundo sin complejos pertenece mi amiga Lola y su abuela, con la que comparto, en mayor o menor porcentaje sanguíneo, el momento murciano. Esta abuela como sacada del “Cuéntame” decía que lo que más le entretenía a ella era leer “asesinaticos” (versión en panocho de las novelas de misterio), categoría bibliográfica que ha pasado a definir aquellas novelas de cualquier género que, sin caer en el bodrio del Código Da Vinci ni en el mundo de la intensidad plúmbea e insoportable, te cuenta una historia y encima te entretiene.

Lola usa los asesinaticos como desengrasante entre tocho y tocho. Yo en la variante japónica he encontrado una fuente de sabiduría que, mezclada con otras más sesudas, me han enseñado más de Japón de lo que habría aprendido leyendo a Kawabata, al que mi yo culto lee cuando no le veo.

Creo que ha llegado el momento de compartir éste mi secreto con vosotros. Acabo de terminar uno de amores con bomba atómica al fondo la mar de recomendable. Será el primer asesinatico japónico de Nihonica. Bienvenidos al Japón facile e divertente.