Archivos de la categoría 'Ikebana'

Shinchan

Estoy de luto: el creador de Shinchan, Yoshito Usui, ha aparecido muerto en una montaña tras varios días de estar desaparecido.

Shinchan es un enano enseñador de culo que se pone por montera todas las buenas costumbres y por eso me produce un embobamiento total.

Aunque supongo que habrá alguien que continúe dibujando a la familia Nohara, algo me dice que no será lo mismo. Sniff.

Muchas ikkohsan

ikkohsanes

Como ya sabéis, mi nombre “florístico” es Ikkoh. Esta foto me la manda mi sensei con una única frase: muchos ikkohsan.

Refrescante en tiempos de torrezno.

Via :: Asahi

Aprendiendo por decreto

“Por mi parte, yo seguía con mis clases y progresaba en japonés tanto como podía. No tardé en conseguir que me miraran mal. Cada vez que un detalle me intrigaba, levantaba la mano. Los distintos profesores casi sufrían un ataque cardiaco cada vez que me veían levantar las falanges al cielo. Yo creía que se callaban para dejarme hablar y, con atrevimiento, planteaba mi pregunta, a la que respondían de un modo extrañamente insatisfactorio. La cosa duró hasta el día en el que, al observar mi gesto habitual, uno de los profesores empezó a gritarme con una excepcional violencia:

-¡Basta ya!

Me quedé paralizada, mientras los demás alumnos me miraban fijamente.

Después de la clase, fui a excusarme ante el profesor, sobre todo para saber qué crimen había cometido.

- No se le hacen preguntas al Sensei-me riñó el profesor.

- ¿Y su uno no entiende algo?

- ¡Lo entiende y punto!

Entonces supe por qué cojeaba la enseñanza de idiomas en Japón.”

Ni de Eva ni de Adán
Amélie Nothomb

De qué me sonará ésto

Mes literario en Nihonica

Por cortesía de Amazon tengo dos ejemplares de la última obra de Natsuo Kirino traducida al inglés, Real World. Uno de ellos se entregará al final de noviembre al comentario más brillante en su brevedad que se reciba en este humilde blogecillo.

Además, en este dos por uno tan anti-crisis, a lo largo de este mes comentaré los libros japoneses publicados o adquiridos en 2008 que me ha dado por leer.

Y, por supuesto, enseñaré a quien quiera leerme qué hacer con esa rama de pruno pachucha guardada para la  lección suspendida de “Ikebana para dummies”.

¡Vuelve Tormi!

Díselo con flores

En algún momento post-alcohólico debí de colocal en la categoría “legal” de mi bloglines la página Aprende chino hoy. Por este motivo la tenía más desatendida que a los libros que se apilan en mis estanterías. He visto que contiene información bilingüe y abundante sobre esta China hipervitaminada y hormoolimpizada de la que tanto hablamos estos días. Interesante, sin duda, para aprender algo de chino si ya sabes bastante chino. Si no, disfruta de las costumbres locales en perfecto castellano.

Como ikebanaka de pro me quedo con la entrada publicada hoy, decicada al momento “rosas” que dice mucho sobre las grandes diferencias entre la cultura china y la japonesa: la primera, muy española, le gusta el número y la ostentación; a la segunda, ya sabéis, tanta flor le parece una horterada. Pero hoy estoy con el alma de Caribe Mix y siempre es bueno evitarse meteduras de pata en culturas lejanas. Así que si no tiene uno suficiente con descifrar “casitas” hay que adivinar los mensajes ocultos en el número de rosas que te regalan:

  • Una rosa: “eres mía”, perfecto regalo del maltratador celoso.
  • Dos: “el mundo es para nosotros dos”. Suena a ataque del Doctor No.
  • Tres: “te amo”. Todo un clásico del cine hollywoodiense.
  • Cuatro : “nos amaremos hasta la muerte”. Rollo boda católica, uffff
  • Cinco: “te aprecio con todo mi corazón”. Suena a momento catalán.
  • Seis: “nos respetamos, nos amamos, nos perdonamos” y nos volvemos a arrear. Suena a pareja a gorrazos.
  • Siete: “te amo en secreto”. No tan en secreto, que todo el mundo en China sabrá que significa este envío.
  • Ocho: “te agradezco tu cuidado y tu apoyo”. Para mandar a quien te ha recomendado en las oposiciones.
  • Nueve: “hasta siempre”. Opción elegante al corte de mangas.
  • Diez: “nada le falta a nuestro amor, es perfecto”. Pues ¿para qué regalar rosas?
  • Once: “sólo me preocupo por ti”. Suena a Los Panchos…
  • Doce: “mi amor por ti crece cada día”. Y continúan Los Panchos cantando.
  • Cien: “cien por cien de amor”. Es como una etiqueta del H&M.
  • Y por fin, 365 rosas, “pienso en ti cada día” y soy un hortera de bolera.

No me imagino el pleito a Interflora si en vez de mandar 10 ponen 9 rosas en el ramo. Un dramón.

Naruhito manchego

Naruhito manchegoHacia un un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no puedo acordarme, no ha mucho tiempo -hoy mismo- que la Tormi y su sensei, la de tijera en astillero, jarrón antiguo, culo flaco y coche corredor, se plantaron para hacer dos centros de Ikebana para el Príncipe Naruhito de visita por esas tierras.

Una hora escasa de algo más vaca que carnero, un café desabrido en cafetería cutre, duelos y quebrantos los sábados nos han acompañado en la ejecución de los centros, corre que te correrás, mientras alguna palomina de poca añadidura pretendía que, como unas floristeras de barrio, hiciéramos los centros en la planta baja según se sale del ascensor al lado de las fregonas, y que los subiéramos por las escaleras (los ascensores se acabaron bloqueando por motivos de seguridad).

Un ikebana en una sala que al final no pisará el príncipe para firmar, otro en una salita para el sólo en donde descansará y se cambiará para fotografiarse, en Consuegra, al lado de un Don Quijote de parque temático. A mí me toca este último y me emociono. No hay foto del ikebana porque estaba a contraluz. Le dejan al pobre un catering de curso de empresa, con té en platitos para que pierda bien el aroma. Lo peor, la silla de oficina con ruedas que meten en este improvisado vestidor para que descanse ¿No tenían nada más cómodo y apropiado para el herdero del trono del Crisantemo? Rogué por su bien y por el del sinshoka que no perdiese pie y saliese rodando.

No nos quedamos, ni nos invitan. Cuando volvemos para recoger, alguien les ha debido de informar de la jerarquía japonesa del lugar en que un sensei de Ikebana ocupa en la misma. Ahora sí nos invitan a todo y nos mandan un equipo de mocetones para ayudarnos. Uno de ellos sabe más de Ikebana que yo. Ingenieros con cartelito colgando de la pechera fotografían el centro. Y la palomina de poca añadidura quiere que se lo dejemos colocado en un plato de recuerdo de Toledo y en un cenicero corporativo. Va a ser que no. Mientras, un compañero le dice “ponte delante de la “planta” que te saco una foto”.

¡Que paciencia, Señor!

Packaging

Los japoneses son los reyes del empaquetado, de las cajitas, de los papeles, de los nudos perfectos. Una compañera ikebanaka que reside en Japón, me mando una caja de “algo” en agradecimiento por hacerle su centro en la exposición del 35 aniversario (igualito que aquí). Tras quitarle el papel del envoltorio (la foto salió movida) me encontré esta caja envuelta en papel de arroz.

Pastas

Tras desatar cuidadosamente el nudo para rehacer la caja, aparecieron estos paquetitos…

Pastas 2

….. que resultaron contener estas galletas de arroz, de consistencia parecida a la del pan de gambas (pero sin la grasaza propia de la comida china) de distintos sabores, dulces unos, salados otros. Tanto trabajo para envolver tan poco. Se explica bien por qué están tan delgados.

Pastas 3

Ikebana para atletas

Ikebana para atletas

He decidido introducir una nota de color en la sección de ikebana y cambiarle temporalmente el nombre.

A la vista del nuevo estilo floral que impera en Japón, parece que va a ser necesario hacerse con un cuerpo compacto a la vez que equilibrado y olímpico para no matarse desde lo alto de la escalera que estos nuevos centros requieren. Aún no he decidido si me gusta, lo que suele querer decir que me gusta poco.

Este centrazo conmemora el primer aniversario del Museo Suntory. Bueno, lo de museoooooo, vamos a dejarlo. Me guardo para otro post lo que opino sobre el uso de la palabra “museo” en este país.

Ikebana para dummies. VII

IkebanaYa no puedo retrasar más lo inevitable: entrar en faena con esto del ikebana. Una servidora no cuenta entre sus gracias con la capacidad descriptiva que, por cierto, siempre me ha resultado pesadísima como lectora; en cuanto un autor le dedica a una descripción más de una página me ha perdido por completo. Espero que no me pase con vosotros.

Comprenderéis el gran salto que para mí es explicaros el primero de los estilos de mi escuela y el de todas: el moribana. Es el estilo más moderno (sólo tiene unos cien añitos), ya no necesita la rigidez del tokonoma y permite el uso de flores occidentales.

Este estilo, como todos por cierto, tiene los siguientes elementos:

- Shin, que es la rama (hoja en este caso) más alta y vertical. Hay mucha literatura sobre que el shin representa al cielo, el do al hombre y el tome a la tierra, y que el shin es una especie de pararrayos que transmite la energía del cielo y la tierra al hombre. Yo que soy menos espiritual me ahorraré esas explicaciones y me quedaré en la técnica. El shin puede ir vertical como en esta foto o inclinado hacia fuera. Este sería un moribana inclinado u oblicuo, que tiene reglas geométricas diferentes al moribana estricto.

- Hikae: es la rama que queda tras el shin y que tiene una altura de dos terceras partes de éste. Esta rama tiene la función de otorgar profundidad al centro.

- Gió: normalmente en diagonal al shin y más inclinado está el gió (a la derecha en la foto). Tiene por funcion equilibrar el centro, si va al lado contrario del shin, y crear el “universo” o espacio entre las ramas, que es la verdadera finalidad de este estilo. Puede ir al mismo lado que el shin y el hikae pero, al principio, resulta complicado hacerlo así; sin experiencia, queda muy poco armonioso. Shin, hikae y gio son siempre del mismo material.

- Tome: va en un material distinto a los elementos anteriores y siempre al lado contrario del gió. En la foto, es la hoja grande. Su posición es siempre más baja que el gió, como si se pretendiera tocar el suelo pero sin que caíga hacia abajo lo que le quita energía. Incluso cuando se usan tomes que cuelgan del jarrón (en el nageire por ejemplo) la punta siempre tiene que levantarse hacia arriba.

- Do: son las flores, siempre en número impar. Su colocación es dificultosa y depende siempre del tipo de flor. Con el tiempo se aprende a colocarlas dependiendo de su tipo. Hay que evitar colocarlas a la occidental. Como veis en la foto, están a distintas alturas y profundidades.

No os desaniméis si los primeros moribanas os salen como antenas parabólicas. Hace falta no sólo práctica sino conocimiento de los materiales y de los colores de éstos y del propio jarrón.

Adelanto: no encontraréis esta nomeclatura en ninguna parte, lo que os complicará la búsqueda bibliográfica. En esencia todo lo que veais será similar, aunque este moribana es menos recargado que el que encontraréis por ahí, incluso en Japón donde cada vez les gustan más los floroncios.

Espero vuestras fotos.

Queda inaugurado este pantano

Kimono

Gracias a RosaJC tenemos el documento inaugural de la exposición de ikebana y bonsái y esta foto de mis pinreles de chica de kimono que parece un cartel de Sara Baras.

Os tengo que reconocer que salir por Madrid vestida de japonesa ha sido toda una experiencia: motarse en un coche con el torso inmobilizado por el obi es un número, pero también es sorprendente como te convierte en japonesa de inmediato. Al pasar a ser una mujer embutida en el corsé que es el obi hacer la reverencia o economizar en movimienos viene solo. Sentarse a la occidental es un suplicio, lo que convierte la idea de arrodillarte en algo cómodo y conveniente. Andar a pasos pequeños es la únikimonoca opción de que el kimono no se te abra y que no pierdas una chancleta. Me pregunto como hay mujeres en Japón que aún lo usan y se montan en los autobuses con ello puesto. Se entiende, pues, perfectamente, por qué el movimiento feminista de principios del siglo XX hicieron de quitarse el corsé un acto reivindicativo.

A pesar de todas las incomodidades tengo que reconocer que la experiencia vale la pena. Mientras no sea a diario….

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