La vie en rose

De verdad que lamento insistir, pero es que en Japón cuando cogen una perra no la sueltan. Y yo tampoco.
Del sakura, como del cerdo, se aprovecha todo. Así que para mantener en el paladar estos bonitos momentos vividos, se elaboran a base de sakura desde postres hasta tés.
El té de sakura, a pesar de las experiencias dulces que me encuentro por la web, consiste en flores de cerezo de la temporada, conservadas en sal, que se prepara de la siguiente manera:
1. Caliente agua para té verde japonés o porque sí;
2. Hacer el té verde (enfriar el agua hasta 70 grados) o preparar directamente con el agua caliente;
3. Coger una flor y quitarle la sal en lo posible;
4. Poner la flor en una taza; y
5. Echar en la taza el té verde o el agua caliente.
Y si ya uno quiere morir sakurizado, se recomienda “sakura mochi” arroz glutinoso con pasta de azuki dulce (judía roja) envuelto en una hoja salada de arbol de cerezo. Está delicioso. Para mi gusto mejor con algo amargo como el matcha.
Como soy una caprichosa de a las que Dios va a castigar por manirrota, no pude resistirme a traer conmigo esta reproducción de sakura mochi de Ito-ya, la papelería pija del pijo Ginza. En realidad son dos toallitas para la cara.
Me hacían muchísima falta…



Como veis, me pongo insistente con el tema, pero es que los japoneses se ponen un poco monotemáticos y yo, que soy de Tokyo, también.



Hace 3 grados en Frankfurt. Llueve y hay congestión aérea. Nuestra previsión es el motivo de nuestro aburrimiento. A pesar de haber llegado con retraso desde Madrid (unos que hacían escala para ir a Detroit se han quedado por el camino) nos queda tiempo suficiente para recorrer varias veces la terminal, comer, dormir, registrarnos y aburrirnos de nuevo. Desde que hemos llegado hemos divisado por las ventanas el avión de
A pesar de que los chinos lo inventaron todo antes que nadie, los japoneses los tratan con desdén. Los consideran unos guarros, gente sin honor ni escrúpulos. Los chinos no tienen un gran recuerdo tampoco del empeño hegemónico japonés ni de muchas de sus actuaciones tiránicas y esclavistas. La historia de ambos países y su modo de estar en el mundo no puede ser más diferente. De ahí que no conviene confundirlos. Y es que es difícil hacerlo al ver estas fotos de 

