Archivos de la categoría 'Mundo Japo'

Keitai shousetsu

Keitai shousetsuSoledad. Eso transpira la gente de Tokyo. Te montas en el tren. Todo el mundo lleva el móvil en ristre y nadie habla por él. No suena un sólo politono llamando a Cristina. Teclean y leen, leen y teclean. Y creía que chateaban, pero no, leían. Novelas para móviles. Ketai shousetsu.

Gran horror: de las diez novelas más vendidas en 2007, cinco fueron originalmente novelas para móvil, a base de mucho amor y frases enanas. En un país en donde las clases sociales se determinan por la manera en que se escribe (kanji, bien, katakana, mal) que triunfe este tipo de escritura debe de ser una liberación inesperada.

Fue la decisión de Docomo de ofrecer tarifa plana para mensajes de texto lo que hizo que se popularizaran este tipo de obras. Love Sky (Cielo de amor) de Mika, una adolescente enganchada al amor, las frases cortas y los pensamientos directos ha sido leída por 20 millones de personas. Se trata de una obra lacrimógena donde hay sexo adolescente, violación, embarazo y una enfermedad mortal ¡Pedazo de culebrón! Lo mejor de todo es que estas novelas para móviles han pasado al papel, en donde continúan siendo un exitazo.

En donde el circunloquio lo es todo, novelas de este tipo traspasan las consideraciones de fenómeno tecnológico para convertirse en verdaderos actos de rebeldía. Esto no extrañaría si pasase en España, pero en Japón… A este paso les veo bajándose el juego del Chiki-Chiki.

DJ Kawasaki

El último enamoramiento de Chiqui se llama DJ Kawasaki, y no por la japonesa que aparece en el vídeo, que os veo “de venir”.

Lo ponían de música de ambiente en una tienda de discos del Tokyo Midtown y no se pudo resistir: cargamento musical que te crió. Entre mis tés, y mis jarrones, y mis…, en fin, que gracias a la comprensión de una japonesa de Lufthansa Tokyo, no se quedaron los cds y mis… todo…. en Narita.

Música de baile elegante, de esa que te puedes permitir sin sudar como el del anuncio de Axe. Os podéis bajar gratis Blazin’ de Lastfm.es

Packaging

Los japoneses son los reyes del empaquetado, de las cajitas, de los papeles, de los nudos perfectos. Una compañera ikebanaka que reside en Japón, me mando una caja de “algo” en agradecimiento por hacerle su centro en la exposición del 35 aniversario (igualito que aquí). Tras quitarle el papel del envoltorio (la foto salió movida) me encontré esta caja envuelta en papel de arroz.

Pastas

Tras desatar cuidadosamente el nudo para rehacer la caja, aparecieron estos paquetitos…

Pastas 2

….. que resultaron contener estas galletas de arroz, de consistencia parecida a la del pan de gambas (pero sin la grasaza propia de la comida china) de distintos sabores, dulces unos, salados otros. Tanto trabajo para envolver tan poco. Se explica bien por qué están tan delgados.

Pastas 3

Ellos tambien lo hacen

Día de los niños

Hay un elemento que humaniza a los japoneses y les acerca a nosotros: ellos tambien tienen el macropuente de mayo aunque lo llamen “golden week”. Empiezan con el 29 de abril, le añaden el 3 y el 5 de mayo, y, recientemente el 4, y ya se han sacado una semanita como un madrileño cualquiera.

El 29 de abril es el Midori no hi, que empezó siendo el la celebración del cumpleaños del emperador Shôwa (que reinó en Japón desde 1926 hasta 1989) pasando a su muerte a ser el día de la naturaleza (midori significa verde). El 3 de mayo, por su parte, es el Día de la Constitución japonesa y el 5 de mayo es el Día de los Niños. El 4 no se celebra nada pero se ha convertido en fiesta laboral para obligar a los japoneses a descansar.

Pues eso, feliz golden week o feliz expulsión de los franceses, según toque.

Cómo se ata el obi

A esta santa casa llegan “cienes y cienes” de consultas intentando que les respondamos a la pregunta del millón de dólares ¿cómo se ata el obi de un kimono?

Ésta, que se ha enfrentando recientemente a este reto no para hacer el gaijin en una fiesta de disfraces sino para representar a mi escuela delante de un montón de japoneses, incluido el señor embajador del país del sol naciente, os puede confirmar que es una labor la mar de dificultosa que requiere, al menos, de la ayuda de una persona mañosa. Yo tiré en primer lugar de mi amiga Lola (la de los asesinaticos) que es una experta en montar muebles de IKEA. La elección se demostró insuficiente.

Tiramos de la literatura que hay en la red y mantuvimos abiertas varias lineas de consulta. Mi recomendación para ponerte el nagajuban y el kimono exterior, atarlo, y dejarlo listo para poner el obi es Japan Culture Club. A partir de ahí está más claro en Rising Sun Import, si bien tiene un problema: si te estás colocando un maru obi te lías, porque no te aclaras y no sabes si has de hacer un nudo detrás. Y ahi empieza el ataque de nervios. Es muy útil este vídeo para ver lo complicado que es acertar con lo que te tiene que sobrar y cómo hacer el nudo posterior (que no queda claro en ninguna de las informaciones anteriores).

Como la experiencia es un grado, véase como se coloca en cinco minutejos y con todos los detalles complicados:

Dos cosas que no aparecen en ninguna de estas webs: el cuello del kimono exterior se dobla hacia adentro, y el obi cuando se dobla por la mitad para ponértelo se dejan mirando hacia arriba los bordes.

Por último, pero no menos importante, no escatiméis en cacharritos; hacen falta cada uno de los elementos que aparecen en el vídeo: el obi-ita (que es una especie de fajín duro que evita que el obi se arrugue), el Obi makura (la almohadilla que eleva el obi), el obi-age (pañuelo que cubre la almohadilla, se ata por delante y queda visible por encima del obi) obi-jime (el cordón que ata el obi), y los koshihimo (las cintas que se usan para ir ajustando el obi y que luego se retiran). Sin el datejime (obis de tela con los que se sujetan el juba y el kimono) no es posible atar el obi. Evita además que se resbale.

Como diría ZP, “buenas noches y buena suerte”.

Lonely planet

Lonely PlanetNo siempre una puede estar dando novedades y menos si se deja el ejemplar de la revista en la pelu y hay que contar el contenido de memoria.

Me refiero al número de febrero de la revista Lonely Planet dedicado a Japón que, me temo, ya no podréis encontrar nada más que por Internet. Servir para planificar un viaje tipo “tómese un té aquí y fotografíe una geisha allá” no sirve, pero no está nada mal como literatura de viaje incluso para los que somos unos empollones nipones. Interesante el reportaje sobre el pueblo Anui, los esquimales japoneses, al que le dedicaré el próximo asesinatico, e impreciso el de Kyoto: mis propias piernas son testigos de que lo que se presenta como un agradable y corto paseo entre templos es una paliza de dos días usando transporte público.

Ya le he pedido a mi “estilista” que no la ponga a vegetar junto con el ¡Hola! que lo quiero pa la colección.

Fantastic Plastic Machine

Una estupenda recomendación de Krach (¡gracias!). Japos a granel a todo ritmo. Ojo con la flamenca de Osaka no os vaya a sacar un ojo.

¡Take me to the disco!

Fugu a la fuga

Hay muchas cosas que no querría ser y otras muchas por las que me pirraría en el improbable caso de que la reencarnación existiera. Tras ver como se prepara el pez globo en Japón (fugu) me queda claro que hay que tener un karma cochambroso para que te toque ser fugu en la rueda de la reencarnación en lugar de un canto rodado.

Ya sabemos que tiene una neurotoxina que tumba a 30 tíos, pero hombre-por-dios, ¿es necesario tratarlo así?

Atención a la respiración del pobre bicho incluso después de que le quiten el hígado.

Vía :: Somos viajeros

Adivina las diferencias

Si para los japoneses el rito lo es todo, hacer guasa del rito es un rito en sí mismo. Así que no es sencillo saber tras ver este vídeo qué parte es cierta y cual es de coña.

Se puede aprender mucho del rito y se puede hacer mucho el ridículo si se siguen sus consejos ¿Qué es verdad y qué no? Una pista: no os tiréis a por la sal a la salida.

Dubiduuuuu

Desde Pizzicato Five me enganché a la música japonesa de dubidú. Seguro que tiene un nombre “científico” pero soy un desastre para denominar y distinguir corrientes musicales: a mí me suena a una mezcla de música de ascensor, lounge y bajos brasileños setentones como de peli del destape.

Aquí os traigo a los Ketsumeishi en su conocido éxito Mata Kimi ni Aeru. No me digais que no tiene su punto el vídeo de japonesas a lo vigilantes de la playa como sacadas de un manga guarro pero sin tetas (o sea, sin paraíso) y unos cantantes más vagos que la chaqueta de un guardia, carentes de glamour, sentados como jubilautas japónicos pero llenos de ritmo. Parece que también trabajan el chunda-chunda romántico-rapero. Cursi a rabiar.

Así son ellos ¡¡criaturas!!

Pages: Prev 1 2 3 4 5 Next