Paco Martínez Soria a la japonesa
Ya no me extraño de nada. El País le dedica dos paginas de su Vida & Arte al sexo geriátrico y en Japón Shigeo Tokuda, un abuelete de 73 años, se convierte en la estrella del porno para-más-que-adultos.
El hombre, con 200 películas al coleto, está que se sale: tanto se trajina a señoras revenidas de Kyoto, de kimono de acceso directo, como jovencitas lloronas que se corren a nada que les toquetea babosamente la mano. Mientras, su mujer y su hija, según él, encantadas.
El señor, como no podía ser de otro modo, disfruta de su status de estrella y así se lo cuenta a los muy profesionales chicos de la CNN.
No puedo negaros que de este vídeo lo que más gracia me hace son las declaraciones del gerente de Ruby Productions, Kadowaki-san, dedicada íntegramente al porno jurásico. Este hombre está que no da crédito con este éxito que tan bien le viene: vieron que década que subían la edad de los protagonistas, arreón que le daban a la caja registradora. Empezaron con actores de 30 y ya andan con Tokuda y su cara de viejo verde.
Como business plan a corto, tienen pensado hacerse con el mercado de las residencias de la tercera edad. Es lo que pide, al parecer, la sociedad más anciana y a la vez mas follaora del primer mundo.
Menos mal que ésto no pasa en España, porque entre las recetas de viagra y estos vídeos terapeúticos, acabaríamos definitivamente con el ya olvidado superávit.
Como diría nuestro Paco Martínez Soria ¡Estoy hecho un chaval!
Via :: Sex and Blogs



En la que fuera la casa del pintor japonés Seiho Takeuchi, se ubica uno de los sitios más elegantes de Kyoto. Manteniendo tradición, buen servicio y estupendos precios para los que malvivimos con el euro,
La perfección de los japoneses llega a situaciones sorprendentes. Si digo que el mejor espresso que me he tomado no ha sido en Italia sino en Tokyo, pensaréis que no me he tomado un café decente en mi vida. Pues no, antes de darme al té compulsivamente me hice la vuelta al mundo tomando café y os aseguro que sólo he probado algo que se le acerca en Roma, en un bar famoso por su café donde haces fila de 20 en fondo para darte el chute e irte.