Archivos de la categoría 'Sin red'

Aquí se aprovecha todo

LLego a la reunión de trabajo que me llevó de viaje a Japón. Los organizadores nos regalan a los asistentes con mucha ceremonia lo que parece ser una pañoleta. En un encuentro lleno de ingenieros sin sentido del humor todo el mundo pone cara de paisaje.

Servidora que es una muñeca repollo empollona salta de alegría: en realidad el regalo es un furoshiki king size de los buenos, con el que puedo desde envolver mis kimonos, hasta llevar al hombro mis pertenencias, en plan hatillo nihónico. En Japón son los reyes de los envoltorios, de los nudos y de los atadillos. Sólo hay que tener en consideración que para vestirse un kimono hay que atarse cientos de cosas alrededor del cuerpo. Ni un botón, ni una cremallera, ni una hebilla, todo a base de doblar y atar.

Para los torpes, como yo, a continuación un how to.

Estos pañuelos, de todos los tamaños y calidades, valen tanto para envolver dinero de un regalo, las cajas en las que se guardan las tazas para la ceremona del té, hasta la o-bento tarteril. Yo he incorporado a mi vida diaria un furoshiki de Sibyla que compré en Tokyo hace un par de años y una tartera o-bento pa’ los mediosdías.

Tendriais que ver la cara de mis compis de trabajo cuando saco la tartera y los palillos. Un número.

La vie en rose

Té de Sakura

De verdad que lamento insistir, pero es que en Japón cuando cogen una perra no la sueltan. Y yo tampoco.

Del sakura, como del cerdo, se aprovecha todo. Así que para mantener en el paladar estos bonitos momentos vividos, se elaboran a base de sakura desde postres hasta tés.

El té de sakura, a pesar de las experiencias dulces que me encuentro por la web, consiste en flores de cerezo de la temporada, conservadas en sal, que se prepara de la siguiente manera:

1. Caliente agua para té verde japonés o porque sí;

2. Hacer el té verde (enfriar el agua hasta 70 grados) o preparar directamente con el agua caliente;Toallitas

3. Coger una flor y quitarle la sal en lo posible;

4. Poner la flor en una taza; y

5. Echar en la taza el té verde o el agua caliente.

Y si ya uno quiere morir sakurizado, se recomienda “sakura mochi” arroz glutinoso con pasta de azuki dulce (judía roja) envuelto en una hoja salada de arbol de cerezo. Está delicioso. Para mi gusto mejor con algo amargo como el matcha.

Como soy una caprichosa de a las que Dios va a castigar por manirrota, no pude resistirme a traer conmigo esta reproducción de sakura mochi de Ito-ya, la papelería pija del pijo Ginza. En realidad son dos toallitas para la cara.

Me hacían muchísima falta…

Keitai shousetsu

Keitai shousetsuSoledad. Eso transpira la gente de Tokyo. Te montas en el tren. Todo el mundo lleva el móvil en ristre y nadie habla por él. No suena un sólo politono llamando a Cristina. Teclean y leen, leen y teclean. Y creía que chateaban, pero no, leían. Novelas para móviles. Ketai shousetsu.

Gran horror: de las diez novelas más vendidas en 2007, cinco fueron originalmente novelas para móvil, a base de mucho amor y frases enanas. En un país en donde las clases sociales se determinan por la manera en que se escribe (kanji, bien, katakana, mal) que triunfe este tipo de escritura debe de ser una liberación inesperada.

Fue la decisión de Docomo de ofrecer tarifa plana para mensajes de texto lo que hizo que se popularizaran este tipo de obras. Love Sky (Cielo de amor) de Mika, una adolescente enganchada al amor, las frases cortas y los pensamientos directos ha sido leída por 20 millones de personas. Se trata de una obra lacrimógena donde hay sexo adolescente, violación, embarazo y una enfermedad mortal ¡Pedazo de culebrón! Lo mejor de todo es que estas novelas para móviles han pasado al papel, en donde continúan siendo un exitazo.

En donde el circunloquio lo es todo, novelas de este tipo traspasan las consideraciones de fenómeno tecnológico para convertirse en verdaderos actos de rebeldía. Esto no extrañaría si pasase en España, pero en Japón… A este paso les veo bajándose el juego del Chiki-Chiki.

DJ Kawasaki

El último enamoramiento de Chiqui se llama DJ Kawasaki, y no por la japonesa que aparece en el vídeo, que os veo “de venir”.

Lo ponían de música de ambiente en una tienda de discos del Tokyo Midtown y no se pudo resistir: cargamento musical que te crió. Entre mis tés, y mis jarrones, y mis…, en fin, que gracias a la comprensión de una japonesa de Lufthansa Tokyo, no se quedaron los cds y mis… todo…. en Narita.

Música de baile elegante, de esa que te puedes permitir sin sudar como el del anuncio de Axe. Os podéis bajar gratis Blazin’ de Lastfm.es

The Garden Oriental Kyoto

The Garden Oriental KyotoEn la que fuera la casa del pintor japonés Seiho Takeuchi, se ubica uno de los sitios más elegantes de Kyoto. Manteniendo tradición, buen servicio y estupendos precios para los que malvivimos con el euro, The Garden Orental Kyoto es el local perfecto para refrescarse en medio de las compras y visitas de templos del Nene no Michi o para cenar y tomar una copa. Y viendo un espléndido jardín con la pagoda Yasaka al fondo.

Por lo que vimos, está fuera del recorrido de los viajes organizados de nosotros los extranjeros, lo que es en sí ya es una garantía de tranquilidad. Aunque pille de camino a Kiyomizu-dera y al lado del templo Kodaiji.

Leaving Las Ventas

Leaving Las Ventas

Ser japonés y estar de visita en España debe ser, en sí, un shock de enormes proporciones sólo mitigado por el hecho de que vas escoltado a todas partes por el guía nativo de allí, que te pastorea a Loewe evitando que te levanten la cartera mientras te levantan la falda -esta técnica, verídica, la empleaban las gitanas-rumanas en Madrid para aturdir a las pobres japonesas mientras les volaban sus pertenencias-.

Si a las diferencias abismales les añades además las culturales, ser japonés y presenciar la corrida de ayer en Las Ventas supone un episodio traumático.

RosaJC y la Condesa de Estraza se apiadaron de mí y, con la compañía de la primera y el abono de la segunda - ¡Gracias, Condesa!- me planté en la Monumental de las Ventas en una corrida de faenita de aliño para hacer boca con vistas a la feria. Por cierto, Condesa, que me he quedado un poco bizca con los florones de su blog.

A lo que iba: había media entrada compuesta a partes iguales por parroquianos, turistas anglosajones viviendo su momento Hemingway, y turistas japoneses viviendo su momento “sangre y arena samurai”. Adelanto que siempre que voy a los toros sufro por aquellos que van por primera vez y hasta me entra una vergüencita del tipo “que pensarán estos señores de nosotros”. Será porque hace mucho que no veo una corrida decente y porque sin honor, a la antigua, no se justifica este “evento”. Y lo digo así a riesgo de que me mantée el sector pro-toro-vivo, encabezado por mi madre y continuado por los cursis modelo grupo de teatro alternativo de medio pelo que ayer saltaron al ruedo.

Continua leyendo »

Savoy

SavoyLa perfección de los japoneses llega a situaciones sorprendentes. Si digo que el mejor espresso que me he tomado no ha sido en Italia sino en Tokyo, pensaréis que no me he tomado un café decente en mi vida. Pues no, antes de darme al té compulsivamente me hice la vuelta al mundo tomando café y os aseguro que sólo he probado algo que se le acerca en Roma, en un bar famoso por su café donde haces fila de 20 en fondo para darte el chute e irte.

Aún me sabe y aun lo huelo, del placer que me produjo. Pero es que además hacen unas pizzas en horno de leña, de verdad, en 1 minuto que saben a gloria. Chiqui, que es el experto pizzero aún llora por las noches por no haber seguido pidiendo. Menú de mediodía, 1000 yenes (poco más de 6 euros), local pequeño y atención encantadora pero no mecánica. ¿Dónde? en Savoy, 201 3-10-1 Motoazabu, Minato-Ku, bajando por la calle que sale a la derecha de la puerta de la librería Tsutaya Tokyo Roppongi, al lado del complejo Roppongi Hills.

Se admiten apuestas.

Sakurización

SakuraComo veis, me pongo insistente con el tema, pero es que los japoneses se ponen un poco monotemáticos y yo, que soy de Tokyo, también.

Después de tanta literatura sobre el sakura que va y viene, allí me planté dispuesta a sakurizarme toda a pesar de que las fechas no eran las mejores. Y puedo confirmar que los cerezos japoneses no se parecen a nada que hayáis visto en el Jerte, tan tiesos como pararayos, sino que son colgantes, podados para que las ramas sean tan largas y tan finas que caigan como una enorme cortina llorona. Meterte entre sus ramas es una experiencia tan rosa que puede empalagar y encantar a partes iguales.

Mi primera gran ducha de sakura fue en el Templo Byodoin de Uji, seguida por otras cuantas: allí donde había un sakura reventón que no estuviera vallado, allí que me metía yo debajo a vivir el momento sakura y a reventar de paso las fotos de los turistas que pretendían salir con el árbol y no con una loca dando brincos bajo sus ramas. Lo hice en Uji, en el jardín del Museo Nacional de Tokyo, en el Jardín del Palacio Imperial de Kyoto, en el templo de la escuela Ikenobo, en Tetsugaku-no Michi (Philosopher’s Path), en … en fin, debo de estar en Flikr por todas partes.

Algunos sakuras centenarios a los que la gente va en procesión: el del parque Maruyama o los de los jardines del Castillo de Nijo en Kyoto, por poner un par de ejemplos que salen fotografiados por todas partes. Lo digo por si queréis vivir el momento sakura un día de estos.

Sakura

Sakura y olé

Sakura y olé

A los que os sabéis esto de Japón no os descubro nada nuevo al contaros que, por esas tierras, la contemplación de los cerezos en flor (sakura) es un evento nacional. Se sigue en las noticias el calendario de floración con el mismo interés que los ciclones (de los que hemos vivido un par) o de los terremotos, de los que Chiqui ya tiene una experiencia tokiota (yo había huido a Nikko).

Una de las muchas actividades que las empresas japonesas tienen insitucionalizadas, es el hanami o ir de merendola bajo los sakura hasta bien entrada la noche. Esta actividad es compartida por toda la población que se tiran en plancha a disfrutar de esta época que representa la renovación y la esperanza, algo nada desdeñable en una sociedad tan tristona. En la foto podéis ver la versión “Joshuaaaaaa” de este invento.

Como veis, hay que irse olvidando de algunos complejos del momento merendero.

Ikebana para atletas

Ikebana para atletas

He decidido introducir una nota de color en la sección de ikebana y cambiarle temporalmente el nombre.

A la vista del nuevo estilo floral que impera en Japón, parece que va a ser necesario hacerse con un cuerpo compacto a la vez que equilibrado y olímpico para no matarse desde lo alto de la escalera que estos nuevos centros requieren. Aún no he decidido si me gusta, lo que suele querer decir que me gusta poco.

Este centrazo conmemora el primer aniversario del Museo Suntory. Bueno, lo de museoooooo, vamos a dejarlo. Me guardo para otro post lo que opino sobre el uso de la palabra “museo” en este país.

Pages: 1 2 Next