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DJ Kawasaki

El último enamoramiento de Chiqui se llama DJ Kawasaki, y no por la japonesa que aparece en el vídeo, que os veo “de venir”.

Lo ponían de música de ambiente en una tienda de discos del Tokyo Midtown y no se pudo resistir: cargamento musical que te crió. Entre mis tés, y mis jarrones, y mis…, en fin, que gracias a la comprensión de una japonesa de Lufthansa Tokyo, no se quedaron los cds y mis… todo…. en Narita.

Música de baile elegante, de esa que te puedes permitir sin sudar como el del anuncio de Axe. Os podéis bajar gratis Blazin’ de Lastfm.es

The Garden Oriental Kyoto

The Garden Oriental KyotoEn la que fuera la casa del pintor japonés Seiho Takeuchi, se ubica uno de los sitios más elegantes de Kyoto. Manteniendo tradición, buen servicio y estupendos precios para los que malvivimos con el euro, The Garden Orental Kyoto es el local perfecto para refrescarse en medio de las compras y visitas de templos del Nene no Michi o para cenar y tomar una copa. Y viendo un espléndido jardín con la pagoda Yasaka al fondo.

Por lo que vimos, está fuera del recorrido de los viajes organizados de nosotros los extranjeros, lo que es en sí ya es una garantía de tranquilidad. Aunque pille de camino a Kiyomizu-dera y al lado del templo Kodaiji.

Leaving Las Ventas

Leaving Las Ventas

Ser japonés y estar de visita en España debe ser, en sí, un shock de enormes proporciones sólo mitigado por el hecho de que vas escoltado a todas partes por el guía nativo de allí, que te pastorea a Loewe evitando que te levanten la cartera mientras te levantan la falda -esta técnica, verídica, la empleaban las gitanas-rumanas en Madrid para aturdir a las pobres japonesas mientras les volaban sus pertenencias-.

Si a las diferencias abismales les añades además las culturales, ser japonés y presenciar la corrida de ayer en Las Ventas supone un episodio traumático.

RosaJC y la Condesa de Estraza se apiadaron de mí y, con la compañía de la primera y el abono de la segunda - ¡Gracias, Condesa!- me planté en la Monumental de las Ventas en una corrida de faenita de aliño para hacer boca con vistas a la feria. Por cierto, Condesa, que me he quedado un poco bizca con los florones de su blog.

A lo que iba: había media entrada compuesta a partes iguales por parroquianos, turistas anglosajones viviendo su momento Hemingway, y turistas japoneses viviendo su momento “sangre y arena samurai”. Adelanto que siempre que voy a los toros sufro por aquellos que van por primera vez y hasta me entra una vergüencita del tipo “que pensarán estos señores de nosotros”. Será porque hace mucho que no veo una corrida decente y porque sin honor, a la antigua, no se justifica este “evento”. Y lo digo así a riesgo de que me mantée el sector pro-toro-vivo, encabezado por mi madre y continuado por los cursis modelo grupo de teatro alternativo de medio pelo que ayer saltaron al ruedo.

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Savoy

SavoyLa perfección de los japoneses llega a situaciones sorprendentes. Si digo que el mejor espresso que me he tomado no ha sido en Italia sino en Tokyo, pensaréis que no me he tomado un café decente en mi vida. Pues no, antes de darme al té compulsivamente me hice la vuelta al mundo tomando café y os aseguro que sólo he probado algo que se le acerca en Roma, en un bar famoso por su café donde haces fila de 20 en fondo para darte el chute e irte.

Aún me sabe y aun lo huelo, del placer que me produjo. Pero es que además hacen unas pizzas en horno de leña, de verdad, en 1 minuto que saben a gloria. Chiqui, que es el experto pizzero aún llora por las noches por no haber seguido pidiendo. Menú de mediodía, 1000 yenes (poco más de 6 euros), local pequeño y atención encantadora pero no mecánica. ¿Dónde? en Savoy, 201 3-10-1 Motoazabu, Minato-Ku, bajando por la calle que sale a la derecha de la puerta de la librería Tsutaya Tokyo Roppongi, al lado del complejo Roppongi Hills.

Se admiten apuestas.

Sakurización

SakuraComo veis, me pongo insistente con el tema, pero es que los japoneses se ponen un poco monotemáticos y yo, que soy de Tokyo, también.

Después de tanta literatura sobre el sakura que va y viene, allí me planté dispuesta a sakurizarme toda a pesar de que las fechas no eran las mejores. Y puedo confirmar que los cerezos japoneses no se parecen a nada que hayáis visto en el Jerte, tan tiesos como pararayos, sino que son colgantes, podados para que las ramas sean tan largas y tan finas que caigan como una enorme cortina llorona. Meterte entre sus ramas es una experiencia tan rosa que puede empalagar y encantar a partes iguales.

Mi primera gran ducha de sakura fue en el Templo Byodoin de Uji, seguida por otras cuantas: allí donde había un sakura reventón que no estuviera vallado, allí que me metía yo debajo a vivir el momento sakura y a reventar de paso las fotos de los turistas que pretendían salir con el árbol y no con una loca dando brincos bajo sus ramas. Lo hice en Uji, en el jardín del Museo Nacional de Tokyo, en el Jardín del Palacio Imperial de Kyoto, en el templo de la escuela Ikenobo, en Tetsugaku-no Michi (Philosopher’s Path), en … en fin, debo de estar en Flikr por todas partes.

Algunos sakuras centenarios a los que la gente va en procesión: el del parque Maruyama o los de los jardines del Castillo de Nijo en Kyoto, por poner un par de ejemplos que salen fotografiados por todas partes. Lo digo por si queréis vivir el momento sakura un día de estos.

Sakura

Sakura y olé

Sakura y olé

A los que os sabéis esto de Japón no os descubro nada nuevo al contaros que, por esas tierras, la contemplación de los cerezos en flor (sakura) es un evento nacional. Se sigue en las noticias el calendario de floración con el mismo interés que los ciclones (de los que hemos vivido un par) o de los terremotos, de los que Chiqui ya tiene una experiencia tokiota (yo había huido a Nikko).

Una de las muchas actividades que las empresas japonesas tienen insitucionalizadas, es el hanami o ir de merendola bajo los sakura hasta bien entrada la noche. Esta actividad es compartida por toda la población que se tiran en plancha a disfrutar de esta época que representa la renovación y la esperanza, algo nada desdeñable en una sociedad tan tristona. En la foto podéis ver la versión “Joshuaaaaaa” de este invento.

Como veis, hay que irse olvidando de algunos complejos del momento merendero.

Ikebana para atletas

Ikebana para atletas

He decidido introducir una nota de color en la sección de ikebana y cambiarle temporalmente el nombre.

A la vista del nuevo estilo floral que impera en Japón, parece que va a ser necesario hacerse con un cuerpo compacto a la vez que equilibrado y olímpico para no matarse desde lo alto de la escalera que estos nuevos centros requieren. Aún no he decidido si me gusta, lo que suele querer decir que me gusta poco.

Este centrazo conmemora el primer aniversario del Museo Suntory. Bueno, lo de museoooooo, vamos a dejarlo. Me guardo para otro post lo que opino sobre el uso de la palabra “museo” en este país.

Sakura café

Sakura Café

Para contemplar unos cerezos que florecieron antes de que llegáramos han montado este café en el complejo del Tokyo Midtown. Nosotros que somos unos gaijines de pro nos hemos tumbado cual patricios romanos haciendo de las flores de sakura gigantes nuestros triclinios particulares. Vamos que nos dolían los pies y no sabíamos donde ponernos.

No se nos ve porque nos tapa Pinky Winky. Desde Tokyo ¡Abrazo fuerteeeeeee!

Sakura Café

Calzoncillos Ocean

Calzoncillos Ocean

Las modas también cambian en el mundo de la mascarilla quirúrgica “catarril”. Hemos pasado por las minimalistas, las de plegado origami, y las de la trabajar con residuos tóxicos. Este año, la reina en Tokyo es, sin duda, la de bragueta de calzoncillo de padre o huevera de jugador de rugby.

Yo es que les veo y no me hago.

Marujita-Chan

Marujta-ChanNo me he podido resistir a escribirme este post. Comprendo que tendría que hablar de las doscientas variedades de tés que ya llevo comprados, de lo tristes que son estos tíos cuando no están borrachos, de los tres sakuras y medio en flor que quedan aquí (dos enfrente del Palacio imperial, y uno, muy celebrado, como una seta gigante en el jardín del Museo Nacional de Tokio).

Pero es que la cartelera del Teatro Imperial, con sesión matinal, me tiene loca. A puntito he estado de entrar a la una del mediodía a tragarme “El Hombre de la Mancha” a todo trapo japonés. Pero me he contenido, porque he visto que acaban de estrenar “Rebeca, el musical” con un galán de cartón piedra abrazado a una cursi que bien se merece sufrir a manos de la Danvers, la única con un poco de glamour. Y me he querido reservar. Véase el cartel del que llevamos un ejemplar a mi querido Henry para su colección.

A lo que ya no llego es a ver a los Marujitas’ Boys. Si no tengo palabras para describir a esta artista que recuerda a la Celia Gámez, es que no las hay para describir la cara de cera de los relamidos de sus boys. Espero que todos ellos estén bien de salud para bajar a esta sin par vedette a la sillita de la reina por esas escaleras tan peligrosas para una señora de su edad.

Si creíamos que Cine de Barrio era cutre…

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