Ikebana para dummies. IV. Ikebana must have
Una de las ventajas que tiene aficionarse a algo, es la cantidad de cacharritos que uno se empeña en poseer. Empiezas con unas tijeras del Leroy Merlin y una bolsa del Caprabo, y acabas teniendo una colección de bolsas de transporte que no se las salta un gitano, como una de la que me emperré y que se convierte en mandil de flores a lo Brie Van de Kamp.
La desventaja de esta afición es que no es la típica que te puedan regalar en el amigo invisible. Todo o casi todo lo que necesitas hay que traerlo del mundo exterior. Así que, como dirá cualquiera de las/os periodistas de investigación que escriben en las revistas de moda, estos son los Ikebana must have de esta semana:
- Unas tijeras o hasami, que son especiales para Ikebana. Aunque ahondaremos en este fascinante mundo en sucesivas ocasiones, dos consejos para empezar: compraros unas de jardinería para cortar tallos de flores y arbustos nomalitos y, por favor, no os plantéis en clase con unas tijeras de bonsaí. Aparte de inadecuadas e incómodas (te pegas unos pellizcos de mucho cuidao) el filo es diferente y el corte no es igual.
- Un pincho o kenzan. Mientras que todas las demás chumineces tienen sustitutos al alcance de la mano, sin kenzan no hay Ikebana. Es cierto que el estilo Nageire no lo necesita, y que hay otros elementos que lo sustituyen como el hana-dome (que requiere más habilidad que el kenzan), pero sin esta cama de faquir en miniatura no podréis hacer nada. Ni se os ocurra utilizar la esponja verde de floristería en su lugar. No sólo es fea y en un ikebana se vería entera sino que no te permite aguantar el centro ni colocar el material. En próximas entrega os contaré por qué.
La semana que viene hablaremos de los complementos sin los que una ikebanaka supertrendy no puede salir de casa.

Con el ego bajo y las tijeras en ristre volvemos una semana más a darle al floripondio. Ya que tenemos claro que no sabemos nada, vamos a intentar fijar algunos conceptos técnicos a los que acudir en caso de duda.
Ya sé que no os descubro nada si os confieso que tengo una culturilla de dominical, hecha a partes iguales de recortes de periódico y mucha cara dura. A este mundo sin complejos pertenece mi amiga Lola y su abuela, con la que comparto, en mayor o menor porcentaje sanguíneo, el momento murciano. Esta abuela como sacada del “
Veo en otra de las 

Este bonito título que parecería el preludio de un sesudo análisis sobre alguna obra de poesía japonesa del siglo XIII en realidad esconde una entrada sobre váteres. No podía ser que esta bitácora dejara de incluir una entrada que ya es un clásico en cualquier sitio de japonesadas que se precie: la del 