Ya no puedo retrasar más lo inevitable: entrar en faena con esto del ikebana. Una servidora no cuenta entre sus gracias con la capacidad descriptiva que, por cierto, siempre me ha resultado pesadísima como lectora; en cuanto un autor le dedica a una descripción más de una página me ha perdido por completo. Espero que no me pase con vosotros.
Comprenderéis el gran salto que para mí es explicaros el primero de los estilos de mi escuela y el de todas: el moribana. Es el estilo más moderno (sólo tiene unos cien añitos), ya no necesita la rigidez del tokonoma y permite el uso de flores occidentales.
Este estilo, como todos por cierto, tiene los siguientes elementos:
- Shin, que es la rama (hoja en este caso) más alta y vertical. Hay mucha literatura sobre que el shin representa al cielo, el do al hombre y el tome a la tierra, y que el shin es una especie de pararrayos que transmite la energía del cielo y la tierra al hombre. Yo que soy menos espiritual me ahorraré esas explicaciones y me quedaré en la técnica. El shin puede ir vertical como en esta foto o inclinado hacia fuera. Este sería un moribana inclinado u oblicuo, que tiene reglas geométricas diferentes al moribana estricto.
- Hikae: es la rama que queda tras el shin y que tiene una altura de dos terceras partes de éste. Esta rama tiene la función de otorgar profundidad al centro.
- Gió: normalmente en diagonal al shin y más inclinado está el gió (a la derecha en la foto). Tiene por funcion equilibrar el centro, si va al lado contrario del shin, y crear el “universo” o espacio entre las ramas, que es la verdadera finalidad de este estilo. Puede ir al mismo lado que el shin y el hikae pero, al principio, resulta complicado hacerlo así; sin experiencia, queda muy poco armonioso. Shin, hikae y gio son siempre del mismo material.
- Tome: va en un material distinto a los elementos anteriores y siempre al lado contrario del gió. En la foto, es la hoja grande. Su posición es siempre más baja que el gió, como si se pretendiera tocar el suelo pero sin que caíga hacia abajo lo que le quita energía. Incluso cuando se usan tomes que cuelgan del jarrón (en el nageire por ejemplo) la punta siempre tiene que levantarse hacia arriba.
- Do: son las flores, siempre en número impar. Su colocación es dificultosa y depende siempre del tipo de flor. Con el tiempo se aprende a colocarlas dependiendo de su tipo. Hay que evitar colocarlas a la occidental. Como veis en la foto, están a distintas alturas y profundidades.
No os desaniméis si los primeros moribanas os salen como antenas parabólicas. Hace falta no sólo práctica sino conocimiento de los materiales y de los colores de éstos y del propio jarrón.
Adelanto: no encontraréis esta nomeclatura en ninguna parte, lo que os complicará la búsqueda bibliográfica. En esencia todo lo que veais será similar, aunque este moribana es menos recargado que el que encontraréis por ahí, incluso en Japón donde cada vez les gustan más los floroncios.
Espero vuestras fotos.