Un grito de amor desde el centro del mundo

La obra más vendida en Japón de los últimos años, Un grito de amor desde el centro del mundo, es un cursilada sin paliativos. Puede que a mi se me haya pasado ya la edad del pavo y que no me conmueva este pestiño edulcorado o será que me lo leí por exigencias del guión, pero lo que no se explica es que a la edad que calza Kyoichi Katayama ande  escribiendo estas tontadas de diario adolescente.

Tontada que ya va por la segunda edición, lo que Alfaguara, que la publicó a finales de agosto, le estará sentando divinamente.

El libro, para los interesados, cuenta la inevitablemente inconclusa relación de dos jóvenes almibaradamente enamorados y japónicamente correctos, plena de ocasiones perdidas y amores imposibles por muerte de la novia a causa de una enfermedad lánguida y, obviamente, incurable.

Esta obra como os digo éxito de ventas en Japón, ha dejado en su país de origen rentables y abundantes secuelas en diversos formatos (una película -“Gritando amor desde el centro del mundo”  de donde toma el libro la foto de portada-; una serie de 11 episodios -Sekai no chuushin de, ai wo sakebu-) y una pléyade de seguidores en el mundo manga, que cuenta también con su adaptación.

Por tanto, un número elevadísimo de personas que van a encontrar fatal mi crítica. Para otros será un estupenda ocasión de ahorrar dinero en tiempo de crisis (podéis leer el principio aquí).

Contundente demostración, en fin, de que lo cursi no es patrimonio del mundo occidental.

Coleccionismo para recordar

Cuando vivía en Nueva York en medio de otro delirio parecido a la burbuja que acabamos de estallar, estaba tan apasionada y era tan joven, que me dió por coleccionar cajas de cerillas de todos los bares, restaurantes, chiringuitos y demás lugares de esparcimiento por los que pasaba.

Las guardé hasta hace poco.

Debería haber seguido los pasos de Michael y no haberlas tirado. Él ha conseguido hacer un delicioso repaso de los locos 20 en Japón, lleno de nostalgia.

Mes literario en Nihonica

Por cortesía de Amazon tengo dos ejemplares de la última obra de Natsuo Kirino traducida al inglés, Real World. Uno de ellos se entregará al final de noviembre al comentario más brillante en su brevedad que se reciba en este humilde blogecillo.

Además, en este dos por uno tan anti-crisis, a lo largo de este mes comentaré los libros japoneses publicados o adquiridos en 2008 que me ha dado por leer.

Y, por supuesto, enseñaré a quien quiera leerme qué hacer con esa rama de pruno pachucha guardada para la  lección suspendida de “Ikebana para dummies”.

¡Vuelve Tormi!

Minutos musicales

Unos minutos musicales mientras retomo el blog y escribo algo interesante (o no).

Ya-Ya-yah - Just wanna lovin you

¡Pavoroso estilismo!

Japón en negro

Para los que nos gusta casi tanto Japón como el cine, el no poder estar estos días en San Sebastián se convierte en un auténtico suplicio. Este año su Festival de Cine hace una retrospectiva de campeonato del cine negro japonés, para mi un completo desconocido.

Los japoneses son los reyes de lo gore, el terror de fantasmas y han dado a la causa grandes escritores de novela negra como Natsuo Kirino, de la que sabéis que soy devota. Así que debe ser una estupenda oportunidad para ver cine japo, aprovechando que la sección oficial suele ser un pestiño.

Desde la dura meseta, sólo me queda hacerme un cine en casa.

BlogDay ‘08

A pesar de que soy muy poco de memes y actos verbeneros, este año me apunto al BlogDay para que no me echen más la bronca por insolidaria. Parece que he de dar a conocer al mundo cinco blogs que no tengan nada que ver con esto del Japón y que valga para hacer esto tan típico de “aquí Mari Punch, aquí un conocimiento del taller”. Yo sigo siendo muy analógica, pero aquí va mi intento:

Retorno a Manderlay: Blog indispensable para todos los que adoramos la memorabilia cinéfila. Además, llevo tiempo queriendo levantarle a Henry su inseparable Danvers para mi mansión en los Hamptons.

El blog de Techu: A pesar de ser un “blog de empresa”, su contenido sobre lo mejor y lo más rastrero de la caja tonta está a la altura de la gran profesional que es Techu. Espero que este peloteo le recuerde que me ha prometido llevarme a ver el espectáculo de la Esteban comiendo porras en el bar de Telecinco.

Rosa J.C.: Aunque es más conocida que “La Chelito” y no necesita presentaciones (y menos las mías), Rosa J.C. es la persona indispensable de la blogosfera hispana. Si aún no la conoces, estás tardando.

Hello Kitty Hell: El mayor manifesto en inglés anti-Hello Kitty que, paradójicamete, mejor informa sobre todas las novedades de esta gata tan cargante. El autor, preso de una esposa enamorada de Kitty, es un digno heredero del wit inglés.

Indigencia: Blog de un ahora ex-indigente que te agarra la garganta y no te la suelta. Ninguno estamos tan lejos de la calle como pueda parecer.

Why so serious?

Goodies de “El caballero Oscuro” de Medicom Toy por 24,99 $ y campaña viral, Why so serious?, todo lo que un fan necesita. Mejor que la película.

Clausurando

Devuelvo la acreditación olímpica con estupor ¿Quién es ese gañán que va por la vida como Alcalde de Londres? Nuestro querido Boris, despechugao como el hooligan que es, se dirige con paso firme junto al Alcalde de Pekín a tomar el relevo de la bandera olímpica. No sólo le pinga la chaqueta por detrás, sino que en su casa no le han enseñado que hay que llevarla abotonada. ¿Qué más dará ser así de maleducado con tus anfitriones, todos ellos abotonados hasta el colodrillo, cuando uno es hijo de la Gran Bretaña? Además, así se está más cómodo para meterse las manos en los bolsillos, también un gesto de mucho gusto y mucha educación que nos regala durante toda la ceremonia de entrega. Ondea pobremente la bandera y cuando la suelta hace ese gesto tan bonito tipo Homer Simpson, puño cerrado ¡yujujuuuuuu!, hemos ganaoooo.

Este refinado comportamiento sólo es mejorado por una performance con carroza de carnavales de barrio que representa el Londres olímpico. Una cantante vestida con las cortinas de un salón de bodas de los que sale la tarta del techo, preludia la aparición de Beckham que, sonrisa de por medio, pega una patada sosa a un balón como broche final.

¡Lo que debe de sufrir la tía Lilibeth con estas cosas!

Díselo con flores

En algún momento post-alcohólico debí de colocal en la categoría “legal” de mi bloglines la página Aprende chino hoy. Por este motivo la tenía más desatendida que a los libros que se apilan en mis estanterías. He visto que contiene información bilingüe y abundante sobre esta China hipervitaminada y hormoolimpizada de la que tanto hablamos estos días. Interesante, sin duda, para aprender algo de chino si ya sabes bastante chino. Si no, disfruta de las costumbres locales en perfecto castellano.

Como ikebanaka de pro me quedo con la entrada publicada hoy, decicada al momento “rosas” que dice mucho sobre las grandes diferencias entre la cultura china y la japonesa: la primera, muy española, le gusta el número y la ostentación; a la segunda, ya sabéis, tanta flor le parece una horterada. Pero hoy estoy con el alma de Caribe Mix y siempre es bueno evitarse meteduras de pata en culturas lejanas. Así que si no tiene uno suficiente con descifrar “casitas” hay que adivinar los mensajes ocultos en el número de rosas que te regalan:

  • Una rosa: “eres mía”, perfecto regalo del maltratador celoso.
  • Dos: “el mundo es para nosotros dos”. Suena a ataque del Doctor No.
  • Tres: “te amo”. Todo un clásico del cine hollywoodiense.
  • Cuatro : “nos amaremos hasta la muerte”. Rollo boda católica, uffff
  • Cinco: “te aprecio con todo mi corazón”. Suena a momento catalán.
  • Seis: “nos respetamos, nos amamos, nos perdonamos” y nos volvemos a arrear. Suena a pareja a gorrazos.
  • Siete: “te amo en secreto”. No tan en secreto, que todo el mundo en China sabrá que significa este envío.
  • Ocho: “te agradezco tu cuidado y tu apoyo”. Para mandar a quien te ha recomendado en las oposiciones.
  • Nueve: “hasta siempre”. Opción elegante al corte de mangas.
  • Diez: “nada le falta a nuestro amor, es perfecto”. Pues ¿para qué regalar rosas?
  • Once: “sólo me preocupo por ti”. Suena a Los Panchos…
  • Doce: “mi amor por ti crece cada día”. Y continúan Los Panchos cantando.
  • Cien: “cien por cien de amor”. Es como una etiqueta del H&M.
  • Y por fin, 365 rosas, “pienso en ti cada día” y soy un hortera de bolera.

No me imagino el pleito a Interflora si en vez de mandar 10 ponen 9 rosas en el ramo. Un dramón.

Mañanas olímpicas

Me levanto estos días con la ilusión de ver las noticias desde la cama y no hago más que encontrarme gente en mallas haciendo actividad física variada: voley playa con grititos beachboys en chino, ciclistas por la muralla china, y hoy, unas señoras a cual más tocha levantando pesas a todo trapo.

Las hay serenas, chonis, rurales matrioskas y una china más hormonada que una vaca con clembuterol que levantaría sobre sus hombros el estadio olímpico si el partido se lo pidiera.

En las bambalinas, 200 chinos vestidos del azul de la organización recogen las tablillas con los pesos que van a levantar las deportistas. Mientras cinco miran, sólo dos trabajan con cierta indecisión: una lee los datos y otra los introduce con miedo, mirando por encima de las gafas, en el ordenador.

Sueldos baratos. Eficiencia poca.

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