
Llego despeinada y sin aliento a nuestra cita semanal con el Ikebana. Ya os digo que esta no es la actitud, pero como no soy más que una japonesa de pega, hago lo que puedo.
A partir de la semana que viene entraremos en más harina. Hoy toca la lección más complicada, sin la cual nunca practicaréis Ikebana sino que haréis “centros de mesa” más o menos monos: os tenéis que olvidar de que sois occidentales. No es poca cosa y no se consigue de inmediato. Traer de casa una cierta culturilla de cómo piensan los japoneses ayuda más en esta disciplina que saber mucho de botánica o gustarle a uno mucho el campo. Lo primero se aprende leyendo y lo segundo a base de hacer muchos centros. Yo odiaba la naturaleza y ahora voy de ciudad en ciudad buscando jardines y recogiendo palos, una penita.
Los que entréis en este mundo como paso siguiente de la dieta vegetariana, el yoga y las flores de Bach, ya os advierto que partís con una seria desventaja, la de creer que tenéis una opinión. Así que, anotad.
Primer error occidental: no se tiene derecho a una opinión hasta que uno no gana el derecho a tenerla. Esto puede no llegar nunca. Segundo error occidental: ponerse muy espiritual y creer que es suficiente. Sin técnica no hay nada. Si no tienes técnica no llegarás ni a tener gusto, ni, por supuesto, a tener opinión. Tercer error occidental: creerse un artista o creer que uno lleva un artista dentro que le permite “crear”. Uno aprende año tras año la técnica con espíritu de perfección y consigue ser un artesano, si lo consigue. Los japoneses no creen que haya tantos artistas por metro cuadrado como nosotros. El estilo libre es la máxima expresión de maestría, es el quinto círculo o anillo de Musashi, el vacío. Viene a ser como conducir sin pensar que marcha toca meter. Conducir bien no nos convierte en Fernando Alonso, sólo en un buen conductor.
En definitiva cualquier disciplina, incluídas las occidentales, requieren lo mismo: olvidarse del ego, aguantar al maestro con la boca cerrada, disciplina y constancia. Porque nosotras coloquemos floripondios en un jarrón no significa que el Ikebana se pueda practicar sin pasar por estas etapas. O al menos eso piensan los japoneses.
El ikebana de la semana es un sinshoka de año nuevo, con ramas de sauce tortuoso, una brassica o repollo para los amigos, margaritas y una rama de hojas de camelia.